Son diversos los asuntos que hoy en día atormentan a cualquier ciudadano español. Con la noticia en relación a los papeles de Panamá, la multa que hacienda ha interpuesto a Aznar, así como determinadas “triquiñuelas” perpetradas por un sector de “patriotas” parece ser que la ciudadanía española se le olvida algo importante en su análisis. Tanto ciudadanos de a pie que olvidaron en las elecciones del 20 de diciembre, pero que nosotros recordamos por si hay otra vez elecciones, así como a determinados analistas sociales parece que se les olvida hablar de cómo el gobierno del Partido Popular ha exprimido al máximo a la clase media llevándola casi a la extinción. A pesar de que se han oído muchas protestas, parecen ser insuficientes para terminar de abrir los ojos a una sociedad que por momentos parece estar en el letargo todavía.

Con la subida desmesurada de impuestos a las rentas más humildes, la evasión fiscal por aquellos “patriotas” de pulserita y poco más y el constante saqueo de las arcas públicas el Gobierno de Mariano Rajoy entrará a la historia por ser el liquidador de la clase media.

Han sido en muchos de las columnas de este medio en las que nos hemos hecho eco de los tirones de orejas al gobierno de los populares desde Bruselas. Primero fue la expulsión del Consejo de Informativos por manipulación informativa. En segundo lugar fue cuando el Fondo Monetario Internacional contradijo al Gobierno por la reforma laboral y en tercer lugar fue cuando hace unos meses el Consejo Europeo informaba que el Salario Mínimo Interprofesional establecido en España era insuficiente para llevar a cabo una vida digna.

En España el salario mínimo esta en torno a los 650 euros brutos al mes, muy por debajo del salario de nuestro vecinos europeos.

En el análisis que llevó a cabo el comité del Consejo Europeo llegó a la conclusión de que no se cubre recogido en el artículo cuarto de la Carta de 1961 donde se afirma “todos los trabajadores tienen derecho a una remuneración suficiente que les proporcione a ellos y a sus familias un nivel de vida decoroso”.

A pesar de que ya es duro para una sociedad avanzada y democrática como España seguir manteniendo la base laboral en un reglamento que está fuera de la democracia, no es menos importante reconocer que es cierto que en España cada vez son más los casos de familias que a pesar de estar trabajando tienen que pedir ayuda a asociaciones como Cáritas como dicha ONG confirmó tiempo atrás.

Las fuentes consultadas y los especialistas con los que hemos podido contar en el análisis resaltan que es duro que tenga que venir un organismo europeo a confirmar lo que a diario se nos está informando en los medios. Es duro ver como una persona acaba trabajando por “cuatro duros” porque no tiene otra cosa mientras que quienes tienen que dar ejemplo de civismo cada día intenta todo tipo de “triquiñuelas” para intentar no pagar los impuestos que deben. El propio Anguita reconoció públicamente que es duro ver como los ciudadanos siguen votando a un Partido Popular acosado por la corrupción y que favorece a este tipo de presuntos delincuentes con amnistías fiscales que lo único que hacen es favorecer a los evasores.

A pesar de todo esto y con la posibilidad de que se repitan elecciones son muchas las fuentes y medios progresistas los que esperan que con este tipo de información la ciudadanía se decante por retirar el apoyo a un Partido Popular que se desquebraja por momentos.

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