“¿Qué si habrá crisis? ¿Qué más crisis desean ustedes que la de un país que se acuesta monárquico y se despierta republicano?”. Esas eran las palabras con las que Juan Bautista Aznar-Cabañas, Presidente del Consejo de Ministros, se dirigía a los periodistas la mañana del 13 de abril de 1931, a su entrada al Palacio de Oriente para valorar el resultado de las elecciones municipales del día anterior. Veinte horas más tarde, las localidades de Eibar (Guipúzcoa), Jaca (Huesca) y Sahagún (León), eran las primeras en izar la bandera tricolor y proclamar la República.

En febrero de 1931, el monarca Alfonso XIII decide poner fin a la 'Dictablanda' de Dámaso Berenguer y nombra presidente a Juan Bautista Aznar-Cabañas, quién propone la celebración de elecciones municipales y posterior constitución de Cortes Constituyentes para, entre otros, delimitar los poderes de la Corona.

En los comicios, los partidos tradicionales (monárquicos) sacaron mayor número de concejales que las iniciativas republicanas pero perdieron 41 capitales de provincia. A las 6 de tarde del 14 abril, ya ondeaban banderas republicanas en las principales ciudades como Madrid, Valencia y Barcelona.

La II República Española supuso para España la equiparación constitucional con el resto de estados europeos y fue concebida internacionalmente como un proceso de maduración política para el país. La Constitución de 1931 y el régimen republicano trajeron consigo avances en educación, con la construcción de numerosas escuelas y la alfabetización rural; el sufragio femenino, las mujeres dejaron de ser consideradas menores de edad y por primera vez pudieron votar y salir electas; la aprobación de la Ley del Divorcio y la Ley del Aborto; la laicización de la sociedad, haciendo efectiva la separación Iglesia-Estado.

Sin embargo, no todo fue un camino de rosas. El régimen republicano también fracasó en algunas cuestiones: la reforma agraria no alcanzó las expectativas, expropió pocas tierras y no supo hacer un reparto justo de la riqueza; la Ley de Defensa de la República sirvió para reprimir duramente huelgas de trabajadores y la Ley de Vagos y Maleantes era aplicada, bastante a menudo, a cuestiones laborales.

Al estudiar este proceso de la historia de España , muchos han dicho que los españoles tenían una monarquía sin democracia y decidieron cambiarla por una democracia sin monarquía, una ruptura total con todo lo anterior. Sin atender a comparaciones, a día de hoy hablamos de algo parecido: regeneración democrática.

Si queremos ser partícipes activos de este proceso de cambio político, económico y social, dicha participación también pasa por elegir al Jefe de Estado de nuestro país.

Después de que el Rey Juan Carlos I se rompa la cadera matando elefantes de especies protegidas y haga el ridículo pidiendo disculpas a toda España; después de que la Reina Letizia apoye a 'compis yoguis'imputados por las tarjetas 'Black' y el Rey Felipe confirme el apoyo; y después de que Pilar de Borbón, hermana del Rey Juan Carlos I, haya evadido impuestos durante 40 años a través de una empresa 'offshore' radicada Panamá: ¿Qué más tiene que pasar para que pidamos una III República? ¿Para cuando unas Cortes Constituyentes que hagan posible que elijamos a nuestro Jefe de Estado?

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!