Ésta es la última propuesta que ha puesto sobre la mesa la rama juvenil del SUF (“Partido Popular Liberal”), cuyos afiliados han solicitado que sean derogadas algunas leyes con tal de hacer realidad que la sexualidad entre hermanos que superen la edad de quince años pueda ejercerse en Libertad, siempre y cuando ésta sea una relación sexual consentida. Al menos, ese fue el resultado de la votación a favor celebrada el pasado domingo durante la reunión que el partido lleva a cabo anualmente, según una información vertida por "playground.net" noticias .

Así mismo, también se pide la legalización de una normativa que haga legal la donación de cuerpos destinados a su utilización para tener relaciones sexuales tras la muerte. La actual presidenta del “Partido Popular Liberal”, Cecilia Johnsson, ha argüido a favor de dichos planteamientos que la legislación contraria que incumbe al incesto es de tipo moral y que, en verdad, “no protege a nadie”, según sus propias declaraciones: “Entiendo que el incesto pueda ser considerado inusual y repugnante pero la ley no puede prohibirlo por ser repugnante”.

Además, y siempre según el SUF, las prácticas sexuales con un cadáver deberían poder admitirse como legales siempre y cuando se cumpla la condición de que el fallecido haya dado su consentimiento antes del óbito: “…si alguien puede donar su cuerpo a la ciencia, también puede donarlo para que otro tenga relaciones sexuales con él…”, declara Cecilia Johnsson.

Propuestas inusuales en cuanto a sexualidad

Estas propuestas emitidas por las juventudes liberales del partido, han encontrado, no obstante, una abierta oposición ante el segmento central del partido, que no comparte en absoluto la perspectiva con la que sus jóvenes enfocan la cuestión.

Adam Alfredsson, su portavoz, ha dicho que “el incesto es ilegal y debe seguir siendo ilegal y utilizar el cuerpo de un muerto de forma sexual también seguirá siendo ilegal”

Existen antecedentes correspondientes al año 2014, al menos en cuanto al incesto se refiere, del “Consejo Ético Alemán”, cuando éste clamó a favor de que el incesto dejase de ser criminalizado. “El incesto es un derecho fundamental”, declaró el portavoz del Consejo; esta llamada fue hecha en el contexto del caso de un hombre que fue condenado a prisión tras haber mantenido una relación sentimental y sexual consentida con su propia hermana, fruto de la cual nacieron cuatro hijos.

No son los primeros conatos de naturaleza política, por tanto, que proponen la legalización del incesto dentro del contexto de los derechos humanos.

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