Una de las primeras medidas que implementó Manuela Carmena al llegar a la alcaldía fue la de rever las funciones de las Unidades Centrales de Seguridad (UCS). A mediados de diciembre, se dio a conocer el plan para fusionar las Unidades Centrales de Seguridad y la reducción de este cuerpo en 80 agentes. Mientras, que las Brigadas Especiales de Seguridad de la Comunidad de Madrid (BESCAM), tienen convenios que terminan entre el 2016 y el 2018.

Estas regulaciones comenzaron con la gestión de Esperanza Aguirre y ahora piden que la actual Presidente de la Comunidad, Cristina Cifuentes, regule la situación.

Por tales motivos, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), se ha reunido ayer lunes en Sol, para reclamar por la profesionalidad y los derechos de los policías de Madrid. A la protesta han acudido cerca de 200 agentes, tanto de la ciudad como de la región.

Al finalizar el acto, los organizadores han leído una nota en la que se daba cuenta de la implicancia de tal medida. Desde el sindicato han solicitado se abran puertas para negociar esta situación y la de cerca de 2.500 policías que integran las Brigadas Especiales.

Cuando Manuela Carmena asumió sus funciones como alcaldesa de la ciudad, determinó que, desde el 8 de febrero se fusionaron las dos divisiones de antidisturbios.

Dos meses después se implementará la segunda etapa que transforma esa división en Unidad de Apoyo.

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios ha presentado en los Juzgados de Instrucción, una denuncia contra la alcaldesa; Javier Barbero, delegado de Gobierno de Seguridad y Emergencias y contra Andrés Serrano, Director General de la Policía Municipal. En la demanda se reclama por las modificaciones de las condiciones laborales de los policías pertenecientes a la UCS.

Desde lo económico, cada agente que deje estas funciones pierde unos 340 € mensuales.

¿Qué opinan las partes involucradas?

Para la gente de Ahora Madrid, este cambio beneficia a las Unidades de Distrito que recibirán refuerzo de personal. Los últimos años habían padecido una notable reducción de agentes y era algo previsto por la alcaldesa para hacer de la ciudad un sitio abierto y participativo. Se estima que el cuerpo policial de Madrid consta de 6.800 agentes.

Desde policía no piensan lo mismo. La Asociación de Policía Municipal Unificada (APMU), cree que los cambios que se vienen realizando pueden resultar poco operativos y generar inseguridad. La entidad ha manifestado que la manera de regular estas modificaciones se haga de forma ordenada para garantizar resultados. Además, consideran que reducir la plantilla no permitiría un verdadero control, teniendo en cuenta la cantidad de habitantes que tiene la ciudad.

Otra de las divisiones que verá incrementada su plantilla es la de la unidad ciclista, recibirá 25 nuevos compañeros. Las Unidades Especiales surgieron a finales del año 2004 con la finalidad de intervenir en situaciones que demandaran cierta urgencia y hubiese concentración de gente.

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