Que la política interviene en la economía de una región es algo sabido por todos, pero pocas veces se ha visto un mercado tan afectado como en esta oportunidad.

Tanto en Madrid como en Cataluña las subastas de activos han quedado momentáneamente detenidas. La situación empeora si se tiene en cuenta que, según los expertos en el mercado, fuera de la capital española y Barcelona, son pocas las ciudades que tienen actividad inmobiliaria.

Con la llegada de Manuela Carmena, Madrid ha paralizado las subastas de edificios y terrenos. La ciudad cuenta con, al menos, 8 activos que despiertan un inusual interés como el del Paseo de la Castellana 19 o el ubicado en la Carrera de San Jerónimo 36, pero las esperanzas se diluyen para los futuros compradores porque nada hace prever que la quietud se rompa.

En Cataluña no difiere mucho la situación,Ada Colau no está convencida de vender el patrimonio público, mientras que el actual presidente de la comunidad, Puigdemont tiene como prioridad la soberanía.

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