Más allá del debate político y de si los gobiernos nacionales han estado a la altura, más allá de si el gobierno de la Generalitat ha estado a la altura o no existe el debate real, el análisis social y económico.

Cuando el asunto en Cataluña empezó a salpicar a las oligarquías de allí, cuando se puso de manifiesto que el ex presidente Artur Mas era un político similar al de Mariano Rajoy y sus políticas, el presidente catalán optó por la vía fácil, alimentar el independentismo. Un ex presidente que traicionó a sus ideales y pasó de ser un político de derechas a aliarse con la izquierda más radical y anticapitalista.

El único objetivo de esta traición era tapar las lagunas de su gobierno, recortes sanitarios, recortes en educación y una gestión del dinero público deficiente. El culmen de este despropósito fue con la noticia del entramado de corrupción de la familia Pujol, algo que sólo sirvió para que se fomentara más el independentismo con el objetivo de tapar las “vergüenzas” de un equipo de gobierno que por momentos arruinaba su comunidad.

A pesar de que Oriol Junqueras quiso poner de manifiesto que el dinero que pedían al gobierno en funciones es que se le debía, son determinadas fuentes las que indican que es un adelanto económico para sustentar todo el entramado político afín a la independencia, así como sus embajadas, algunas muy lujosas.

Pero más allá de este contratiempo o de esta actitud, al igual que en los contratos hay que mirar la letra pequeña, en el examen de esta letra pequeña hay un dato que no deja en muy buen lugar al equipo de gobierno que es partidario de la independencia catalana. Desde que en el año 2013 y hasta el final del año 2015, con el incremento de la defensa de la independencia Cataluña ha perdido 793 empresas en estos últimos años, el temor a la independencia, así como un clima poco propicio para que las empresas gocen de buena salud alientan el miedo entre los empresarios.

En estos años un número total de 2.019 empresas se han ido de Cataluña, mientras que sólo 1.226 han creído convenientes establecerse allí, un saldo negativo que se venía dando con el gobierno de Artur Mas pero con el incremento del sentimiento independentista se ha agudizado.

Este dato ha conllevado que en estos meses desde que Puigdemont tomara el control de la Generalitat y mientras el gobierno sigue en funciones los ánimos independentistas se han calmado.

Aunque se sigue abogando por una Cataluña independiente es cierto que estos datos han alertado a los dirigentes catalanes que temen que sean más las empresas que decidan establecerse en otra comunidad por temer a una posible independencia que perturbe sus lazos comerciales.

Sigue la página Podemos
Seguir
¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!