El programa de “Salvados” que reflejó la situación que vivieron determinadas personas en el franquismo por sus pensamientos hizo remover conciencias. Determinados sectores ya antes de empezar y una vez empezado siguieron con el viejo argumento de que mirar al pasado es algo que no tiene sentido. Para muchos lo que no tiene sentido es que un sindicato de fontaneros noruegos de más dinero a la exhumación de los represaliados que el Estado, o que una jueza argentina sea quien juzgue los crímenes del franquismo.

Si utilizamos una perspectiva médica, que parecen no entender políticos y algunos periodistas, ya no vale con esconder todo debajo de la alfombra, ahora la sociedad demanda abrir esta herida que está provocando la putrefacción del sistema y que se lave, se limpie y se cure de verdad, sólo así se podrá afrontar un futuro histórica sin viejas heridas mal curadas.

Es cierto que hubo momentos muy duros e incluso momentos que nos hacen ver porque España es un país pequeño mentalmente. Mientras en Alemania si se ha reconocido el trabajo forzado de presos políticos, así como se condenó el nazismo, en España ni se ha condenado los crímenes franquistas, ni se ha reconocido ese trabajado forzado que arrebataron más de una vida. Aunque en algo si se coincide y es que numerosas grandes empresas se beneficiaron de estos trabajadores, tanto en España como en Alemania, que siendo una mano de obra muy barata y la adquisición de grandes obras han conllevado un ascenso económico espectacular. Es legal pero poco moral como muchas empresas españolas lavaban su conciencia.

Aunque el salario era entre 11 y 14 pesetas, el trabajador recibía 50 céntimos, dos pesetas más si estaba casado religiosamente y una más por cada hijo menos de 15 años. A pesar de las reclamaciones populares las empresas se respaldaban en que ellos pagaban al Estado y que no era culpa de ellos.

Otro aspecto que se destacó fue como se relataba el drama humano por la escasa y mala alimentación, donde determinados poderes fomentaban el estraperlo recortando la alimentación a esos esclavos del franquismo, con el único objetivo de ganarse un dinero ilegal y de manera corrupta.

Hay determinadas acciones que parecen heredarse desde tiempos inmemorables

Hubo dos figuras a destacar en el programa. Por un lado Luis Ortiz que se lamentaba de que nadie quiera cerrar esa herida. Relató momentos duros y como ser hijo de republicano te conllevaba ser desafecto del régimen y encontrar trabajo sólo era posible si pagaba a la competencia de turno.

Feliz pero triste a la vez por ver como los políticos actuales no hacen por donde acabar con esta herencia y como se lleva a cabo una ocultación de archivos e incluso en la ley de memoria histórica.

El otro protagonista fue Nicolás Sánchez-Albornoz cuya vida de esclavo del franquismo fue llevada al cine en la película Los años Bárbaros, dirigida por Fernando Colomo. En la película se relataba fielmente lo sucedido y se ve como se guardó entre la muralla una nota que ponía “Aquí dejaron su sangre presos políticos de Franco. ¡Viva la libertad! ¡Viva la república! 1948”.

En una sociedad donde Billy el niño sigue libre, donde una jueza argentina es quien está intentando llevar a los genocidas al banquillo y un sindicato noruego que subvenciona la ley de memoria histórica, son situaciones que nos debería de hacer reflexionar.

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