Es de primero de política saber que no sólo se debe ser honesto, sino que además ha que aparentarlo. En la actualidad política es la sociedad quien duda en más de una ocasión de la honestidad política, por lo tanto trabajar por aparentarlo sería el principal objetivo, pero parece ser que a los populares eso les da igual con tal de salvar a sus fundadores o familiares.

La jueza argentina Servini lleva demasiado tiempo investigando los crímenes del franquismo. A pesar de que su petición fue rechazada hace tiempo cuyo objetivo era poder llevar a cabo un juicio por los crímenes en el terreno del derecho internacional según la convención contra la tortura y la convención Interamericana sobre los desaparecidos de manera forzosa durante el franquismo.

Hace aproximadamente un año se reclamaron por parte de la Interpol a una veintena de personas para que fueran extraditadas y ser juzgados por crímenes de lesa humanidad. El Consejo de Ministro decidió rechazar esa proposición.

Entre los cargos que ostentaban las personas que fueron reclamadas había ex – ministros franquistas, ex – policías, ex – jueces y hasta un ginecólogo acusado de ser partícipe del asunto de los “bebés robados”.

Por su parte en la rueda de prensa el ministro Catalá afirmó que ni serían expatriados ni serían juzgados aquí. El argumento fue un tanto flojo cuando lo ciñó a una frase real pero falta de moral y ético, “no serán juzgados ni expatriados pues firmar sentencias de muerte en el franquismo no era delito”. Una afirmación obvia, en un régimen represión y autoritario e incluso para algunos analistas un régimen genocida, es obvio que firmar sentencias de muerte no era delito.

Tampoco era delito en la Alemania Nazi deportar judíos pero una vez que el régimen Nazi fue derrotado parte de su cúpula fue juzgada en Núremberg.

A pesar de la crispación social que se produjo hace alrededor de un año por estas declaraciones a día de hoy no se ha hecho nada, es más se ha podido ver en un programa, la sexta columna, como un torturador como Billy el niño sigue libre y campando a sus anchas.

Son numerosas fuentes las que indican que uno de los motivos por los que se rechazó esta petición de la jueza argentina es porque uno de los reclamados sería el suegro del ex – ministro Gallardón.

Hoy la honorabilidad política está más en duda que nunca, los populares tuvieron la oportunidad de parecerlo y la declinaron, de sobra es conocido que los delitos que se le atribuyen ya han prescrito.

Claro está que nadie “tira piedras a sus tejado” y un partido fundado por siete ministros de Franco es el menos indicado para llevar a cabo estas acciones.

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