El miércoles es el cuarto día de la semana y su nombre deriva de "Mercurio", dios del comercio y un planeta en constante ebullición, más o menos como la candidatura de Pedro Sánchez.

El resultado de las últimas elecciones legislativas en España ha dado como resultado un Congreso de los Diputados mucho más fragmentado de lo que habitualmente estábamos acostumbrados a ver, y en consecuencia la formación del Gobierno se está convirtiendo en una "misión imposible" para los líderes de los partidos que tradicionalmente han ocupado los diferentes ejecutivos de las últimas décadas.

Los devastadores efectos sociales de la crisis y las polémicas políticas llevadas a cabo en los últimos ocho años (de esto tampoco se libra el partido socialista) han abierto una importante brecha en la "línea de flotación electoral" tanto del PP como del PSOE, y en consecuencia, la fuga de votantes hacia otras opciones como Podemos y Ciudadanos ha cambiado de manera drástica la aritmética parlamentaria.

La cruda realidad es que Pedro Sánchez no ha podido sacar rédito electoral del descrédito acumulado por Mariano Rajoy en sus cuatro años de mayoría absoluta, y el grupo socialista en el congreso ha mantenido el tono menguante de los últimos años en su caída electoral. Pero la soledad de un Rajoy acuciado por los escándalos de corrupción en su partido y que quedará para la historia como el presidente que salvó a la banca a costa del bienestar social no le son suficientes a Pedro Sánchez para encontrar apoyos parlamentarios para formar gobierno.

Pablo Iglesias se sabe ganador de un nuevo electorado de izquierdas que ha descartado los partidos tradicionales que representan a ésta ideología, y también es conocedor que la tendencia sociológica puede jugar a su favor en los próximos años si juega bien sus cartas; existe un importante caladero de votos emergentes entre los más jóvenes que se sumarán a su proyecto si se mantiene bien diferenciado del partido socialista, ya ha fagocitado a IU, y ahora le ha pedido a Pedro Sánchez un precio que puede suponer su ruina política si está dispuesto a pagarlo.

El partido socialista no ha sido capaz de sacar un número suficiente de escaños como para formar gobierno coaligado con Podemos y el partido de los círculos no tiene nada que perder y mucho que ganar si se convocan nuevas elecciones.

Ciudadanos se mantiene a la expectativa, Albert Rivera es consciente de que tarde o temprano tendrán que contar con ellos para la formación de gobierno, sea del color que sea, juega la carta de la abstención, que como la Kaaba, ni da ni quita.

Y los grupos minoritarios nacionalistas esperan la llegada del mantel y la carta del menú, para pedir el plato que más les convenga a sus intereses.

Así que el miércoles Pedro Sánchez acudirá de nuevo a consulta con el rey, con la firme esperanza de que le proponga para ser investido, eso sí, aunque sea a palos.

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