Con más de 6 billones de dólares en beneficios al finalizar 2015 la industria de la marihuana parece una alternativa a los problemas económicos en los Estados Unidos. Ya son 23 estados permitiendo el uso medicinal del cannabis y 4 estados con el uso recreativo de la planta legalizado. Los bancos aún se niegan a aceptar el dinero de los negocios relacionados con el cáñamo ya sea legal o ilegal. Pero todas estas negaciones tienen unas raíces muy antiguas y muchos intereses de las ahora llamadas multinacionales ocultos de por medio. El senador Senador Jeff Merkley de Oregon declaró que ``es tiempo de dejar a estos bancos servir a estos negocios legales´´, temiendo una mayor cifra de ingresos en 2016.

Henry Ford abrió su famosa fábrica de coches en 1913 donde dio comienzo la experimentación exitosa en la creación de combustibles de biomasa y materiales para la construcción de sus vehículos a partir del cáñamo. Lo que preocupo a Andrew Mellon, secretario del tesoro para Herbert Hoover, que era propietario de la Gulf Oil Corporation y dueño del banco Mellon, principal inversor de la compañía petroquímica DuPont. Esta compañía realizaba materiales de todo tipo a partir de los hidrocarburos, sobre todo los necesarios para la fabricación de coches actuales como cauchos, plásticos, sedas artificiales… hasta papel. Científicos del departamento de agricultura de Estados Unidos comprobaron que el papel de cáñamo era mejor que el producido químicamente ya que no se amarilleaba y con un acre de plantación se conseguía más papel que con un acre de árboles normales.

Uno de los hombres más importantes de América en aquella época era William Randolph Hearst, dueño de una compañía de periódicos con 20 millones de lectores en las ciudades más importantes de la nación. Hearst invirtió fuertemente en miles de acres para la producción de pulpa de madera para hacer papel, por lo tanto no estaba dispuesto a permitir el auge de este nuevo papel de cáñamo.

Entre Hearst y Dupond, que abastecia a la primera, comenzaron la campaña de la demonización de la marihuana para dejar los productos hechos con cáñamo totalmente fuera del mercado. Una vez más Mellon y Dupond vuelven a invertir juntos en el nylon, sustituyendo las fibras hechas de cáñamo usadas en los uniformes de la primera guerra mundial.

Junto con la ayuda del cabildeo de DuPont y la prensa negativa de Hearst en los periódicos consiguieron que Andrew Mellon introdujese al marido de su sobrina, Harry J. Anslinger, como jefe de la división de narcóticos nacional. En 1937 Aslinger ordenó la redacción de un proyecto de ley en el que se sancionaba la posesión o uso del cannabis con sanciones de altas sumas económicas y penas de 5 años de prisión.

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