Que Manuela Carmena y Esperanza Aguirre mantienen una disputa psicológica es algo que ya nadie pone en duda, sería como cuestionar el propio valor del dinero, metaforicamente hablando. Y es que desde que Carmena le ganó la alcaldía a "la lideresa" numerosos son los episodios en que la propia Esperanza Aguirre ha intentado desprestigiar a la ya ahora actual alcaldesa de Madrid.

Para hacer un poco de memoria basta recordar las palabras que dijo Aguirre para intentar frenar el ascenso de Carmena a la alcaldía, pues incluso llegó a decir que era una antisistema que lo único que buscaba era acabar destruyendo la democracia existente en España, unas declaraciones que no sentaron bien ni en su propio partido.

Episodios como el aquel vivido han sido numerosos y lo que ha ocurrido ahora es tan solo la continuación de lo que parece ser una gran serie de acontecimientos que iremos viendo, porque si algo se ha demostrado, es que Esperanza Aguirre aún sigue teniendo la espina clavada.

En el pleno que se estaba a punto de votar la reprobación de la concejal de cultura, Celia Mayer, el partido popular presentó su idea de cesar en el cargo a dicha persona, pues consideraban que era responsable del "enaltecimiento del terrorismo" en el que según ellos, se había producido con los titiriteros.

Ahora Madrid, ha seguido con el reglamento y ha preferido dejar de un lado el debate para otro momento, pues como bien se sabe en esa ocasión estaban única y exclusivamente para votar a favor o en contra de la reincorporación de Mayer.

El equipo de Gobierno pidió a la cámara cumplir el artículo 65.3 del reglamento orgánico del pleno.

Esperanza Aguirre entonces se levantó y empezó lo que podríamos denominar como el espectáculo, indudablemente Manuela Carmena le mandó a callar, pero Aguirre, lejos de obedecer, no lo hizo.

"Cuando acabe la votación, si tiene alguna cuestión de orden se le dará la palabra, siga las instrucciones, no se puede interrumpir un proceso de votación, así que guarde silencio, por favor" esas palabras fueron dichas por Carmena mientras Aguirre seguía protestando desde el lugar que ocupaba.

Esperanza Aguirresiguió sin guardar silencio y Carmena le pidió por favor que se callara, volvió a repetir una y otra vez que cuando acabase dicha votación le daría la palabra, a lo que Aguirre, dentro de su enfado, dijo:

"¿De verdad me va a dar la palabra o vas a hacer como tras veces?"

Sin lugar a dudas fue un acto por parte de Esperanza Aguirre que queda muy lejos de la educación que una persona de su categoría debería tener.

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