Los torpedos en la línea de flotación del Partido Popular no dejan de llegar desde el submarino de la corrupción y amenazan con hundirlo irremisiblemente.

Domingo catorce de febrero de 2016, este día permanecerá en la memoria de Esperanza Aguirre no como un día de los enamorados, sino como la fecha en la que tuvo que comparecer ante los medios de comunicación para dar cuentas de su dimisión como presidenta del Partido Popular de la Comunidad de Madrid, en la que en las últimas semanas se han producido acontecimientos que han puesto de manifiesto que la gestión realizada durante los periodos en los que fueron elegidos para administrar las cuentas públicas estuvieron plagados de casos de corrupción, al menos presuntamente en los últimos casos investigados, y manifiestamente probados en otros que ya han sido juzgados, casi todos relacionados con denominada "Trama Púnica" y el "Caso Bárcenas".

Episodios como el registro de la sede de la calle Génova por parte de la Guardia Civil con motivo de una investigación de una posible investigación de una financiación irregular o estar en posesión de la "dudosa gloria" de ser el primer partido político imputado y citado a declarar en un proceso judicial en España (a consecuencia de la destrucción de los discos duros del caso Bárcenas) han terminado por dinamitar la resistencia de Esperanza Aguirre, que preside la agrupación local del partido en torno a la cual se producen estos escándalos de una magnitud insostenible.

La sombra de Francisco Granados pesa mucho sobre Esperanza Aguirre, y los manejos de la "trama púnica" que extiende sus tentáculos más allá de la Comunidad de Madrid es un lastre difícil de soportar, pero Esperanza insiste en subrayar que nunca ha sacado provecho de sus cargos políticos, pero sí reconoce sus errores a la hora de elegir algunos cargos que "le han salido rana" (según ha dicho textualmente").

Después de más de tres décadas de cargos en el Partido Popular, Esperanza Aguirre abandona la primera línea del frente político, y lo hace comunicándolo al presidente del partido con un escueto mensaje (señal de sus tensas relaciones), Mariano Rajoy le ha contestado: "Te entiendo", según cuenta la ya ex-presidenta.

Sin duda debe de entenderla, esos torpedos que van quebrando el costado del barco los ven venir asomados desde la misma cubierta.

¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!