Sin entrar en el debate ético, político e incluso moral sobre el gasto en gomina del alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, ni tampoco haciendo un juicio de valor sobre esa acción, debemos de ser coherentes y al igual que se ha criticado esta actitud se debe llevar a primer plano político si los que hoy critican esta acción tuvieron un pasado ejemplar.

Resulta que según datos e informaciones recabados por los medios de comunicación y las fuentes de investigación consultadas resulta que los populares tan vehementes en la crítica hacia Santisteve no tenían reparo en gastar en determinados conceptos nada honorables para un gobierno.

En el pleno donde se debatió esta acción hubo partidos como ciudadanos que por su reciente incorporación a la política nacional sólo optó por una crítica opositora característica y habitual de toda oposición. Por su lado los socialistas a pesar de hacer una dura crítica a esta forma de proceder, exponían su argumentario en un tono un tanto de enfado así como de resignación. Para los socialistas, muy críticos con esta actitud, mostraron su enfado pero también llevaron a cabo una postura de resignación al reconocer que es de mala política que el alcalde de Zaragoza se conozca más por lo que se gasta en gomina que por su gestión.

Sin duda alguna los más vehementes fueron los populares. De sobra es conocido que tanto a nivel local, provincial o nacional ambas posturas políticas son como el día y la noche, su antagonismo les lleva en más de una ocasión a quedar en evidencia ante la sociedad española.

Los socialistas más pausados que los populares llevaron a cabo una crítica del gasto en el gel fijador comprado para el baño del ayuntamiento, sin embargo en su día vieron con “buenos ojos” que durante el mandato socialista se gastaran unos 36 euros más IVA en una botella de licor encuadrada dentro de “necesidades de alcaldía, además el ayuntamiento también pagó dos servicios de cátering para el alcalde, estos gastos durante el mandato socialista, así como el gasto de dinero público en más de 400 euros en plumas estilográficas que no se sabe ni a quién se les mandaban, ni porqué se les hacía tal regalo.

Por su lado el partido popular, más vehementes en su crítica al actual equipo de gobierno olvidó recordar que ellos gastaron algo más de unos 437 euros del erario público, en el año 2003, y que sirvieron para hacer que Mariano Rajoy se sintiera cómodo en su visita a la ciudad cuando ostentaba el cargo de vicepresidente del Gobierno presidido por José María Aznar.

Como bien se decía al principio no es cuestión de entrar en juicios de valores ni nada por el estilo, simplemente hacerles ver a los políticos que hoy se quejan por las “migajas” que un día ellos se comían el pan.

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