La semana pasada se pudo presenciar en todos los medios de comunicación la polémica que hubo con respecto a los titiriteros que habían realizado para su representación una pancarta en la que ponía "Gora Alka-ETA". Para unos esto ha sido un abuso de la libertad de expresión, ya que se decretó su ingreso por parte de un juez en prisión y, a pesar de que han salido de la cárcel tras cinco días, lo cierto es que tienen retirado el pasaporte y deben pasar por comisaría o un juzgado a declarar todos los días.La mayor parte de los medios conservadores ha argumentado en contra de esta pancarta que la representación no está hecha para niños y que, por tanto, esto se trataba de un enaltecimiento del terrorismo y una forma de comer la cabeza al público infantil.

Incluso desde Ahora Madrid, la alcaldesa Manuela Carmena ha reconocido que este no era un espectáculo propio para niños aunque, sin embargo, recalcó en sus declaraciones que el ingreso en prisión de los dos titiriteros le parecía excesivo. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, calificaba los hechos por su parte como un ataque a la libertad de expresión. Así ha sido visto por otro sector importante de la población.

Tras unos días -y no con la misma intensidad mediática- se ha conocido una noticia que ha tenido lugar en Santoña, y que ha sido conocida gracias a las redes sociales. El carnaval de dichalocalidad cántabra se ha convertido en un foco de debate y discusión después de que este grupo de personas, como se puede ver en el vídeo, al ir disfrazados de falangistas hayan cantado y reproducido el 'Cara al sol' portando banderas preconstitucionales con saludo fascista incluido.

El grupo protagonista de este hecho se llama Los Galipoteros, y quedó octavo en el concurso oficial de murgas. Al igual que los titiriteros explicaron que no pretendían aleccionar a nadie y que se trataba de una representación que pretendía hacer sobre situaciones injustas o imorales -según avisaron antes de la obra-, este grupo ha dejado claro que se trataba de un disfraz y que durante el carnaval las ideologías y las banderas debían quedar fuera.

Lo que sí que podría considerarse objeto de crítica, al igual que se ha hecho con los titiriteros que representaron la obra de títeres, es que hubiese niños tanto dentro de la murga, como fuera, presenciando el espectáculo. Es impensable que se utilice, para comparar con el caso de los dos titiriteros, a otros paises como Francia y Alemania -algo que hacía Okdiario- en los que enseñar símbolos relacionados con el Holocausto está penado.

Sin embargo, y ahí es donde se debería hacer la comparación, en España este tipo de símbolos relacionados con un franquismo que accedió al poder a través de un golpe de Estado y que mató, no sólo en la Guerra, sino también después y casi hasta el final de sus días.

Por otra parte, y finalmente, se debería también tener en cuenta cómo se utiliza políticamente ETA y todo lo que suene a terrorismo como arma política. Así lo afirmaba el portavoz de Jueces para la Democracia, Joaquim Bosch, con una estadística que comentó a través de Twitter y que era muy significativa del uso político que se le hace ahora mismo al terrorismo de ETA cuando hay personas que piensan diferente a lo que piensan los sectores conservadores.

No hay nada que haga más daño a las víctimas que su utilización política contra quienes piensan distinto, ya que se trata de un tema muy serio que se banaliza al utilizarlo de este modo.

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