No es la única figura política que sufre brotes de enfados cuando se le pregunta algo que le incomoda. Rafael Hernando es otro de los que parece que no le sienta bien, María Dolores de Cospedal hizo lo propio con Radio Televisión Castilla-La Mancha y el gobierno en definitiva hizo lo propio con Radio Televisión Española. Pero el problema no es la manipulación que llevan a cabo, algo que ya ha sido sancionado por el Comité de Informativos de la Unión Europea, sino que quieren controlar las empresas privadas.

Aguirre hizo lo propio con Telemadrid, donde no sólo colocó a sus más fieles amigos y “voceros” como Alfonso Rojo, Isabel San Sebastián, Salvador Sostres, Hermann Tertsch y un largo etcétera que no sólo servían como propaganda de un régimen político más parecido a una dictadura que a una democracia, sino que encima eran retribuidos con salarios muy altos y que pagaban todos los madrileños.

Desde este medio nos hicimos eco de los más de diez mil euros que se embolsaba Isabel San Sebastián al mes por un programa diario de una hora. La consecuencia de esto es algo similar a lo que está sucediendo en Radio Televisión Castilla-La Mancha y es que ambos entes informativos fueron arruinados gracias al saqueo y cuyos índices de audiencia eran mínimos.

A pesar de hablar de otros países para desacreditar a otros grupos políticos, desde el PSOE de Zapatero al Podemos de Iglesias, así como el PSOE de Susana Díaz en Andalucía, la gota que ha colmado el vaso ha sido cuando Aguirre y sus seguidores han mostrado la intención de controlar los entes privados y presionarlos para destituir periodistas incómodos.

Un ejemplo fue la fulminante destitución de Jesús Cintora en el programa de canal cuatro (mediaset) por ser un periodista incómodo para el gobierno de la pasada legislatura. Otros como Wyoming, Ferreras o incluso Ana Pastor han sido objetivo de ataques y críticas, no tanto de los propios políticos, pero sí de esos perrillos falderos que más que dignificar la profesión la mancillan y se arrastran por el fango con tal de adular a la lideresa o el líder de turno.

En este maratón de ruedas de prensa que la ex presidente del partido popular de Madrid ha estado dando desde que dimitió ha mostrado su cara más fea al dirigirse a la segunda cadena de Atresmedia (la sexta) en el término de “la secta” e incluso se atrevía a asegurar que ese medio de comunicación la quería ver en la tumba.

Estas declaraciones desafortunadas y totalmente autoritarias y dictatoriales de no saber encajar las críticas y las preguntas incómodas han conllevado el descontento de innumerables periodistas. El más destacado fue el presentados del programa “Al Rojo Vivo” (Ferreras) que en su alegato afirmaba “No le tenemos miedo señora Aguirre, aunque luego mande a sus mamporreros para que nos ataquen”. Otros como el Gran Wyoming hicieron una crítica desde una perspectiva irónica y acorde a su carácter.

Son muchas las fuentes las que aseguran que son declaraciones desafortunadas y que en el caso de hablar de “Sectas” es mejor hablar de Telemadrid, ente público hecho a medida de ella.

Parece ser que el momento socio-político actual ha pillado a “pie cambiado” a muchos políticos y ellos mismos se están dejando en evidencia ante el respetable público.

Sigue la página Podemos
Seguir
¡No te pierdas nuestra pagina de Facebook!!