La coherencia es un bien que últimamente está en peligro de extinción. Con el resultado de las elecciones estamos viendo como la pérdida de coherencia no es sólo cosa de algunos medios y/o tertulianos, sino que afecta a un sector de la vieja política.

Con un Pedro Sánchez entre la espalda y la pared parece el culpable de todo y el problema es una vez más la dependencia, el fanatismo y la incoherencia. Hace poco hemos asistido como Felipe González se ofreció a intermediar entre Sánchez y Rajoy. Sus críticas a Podemos han sido constantes, críticas más propias de un “abuelo cebolleta” más que de un ex presidente. Lecciones de moral dando sobre lo que acontece en Venezuela, imaginamos que él no sabe quién es el “señor X” del GAL o no lo quiere saber o decir.

Señor González lecciones de moral las justas por favor.

Lo extraño es que emplee la misma técnica que usaron contra él cuando llegaba el socialismo a España. No es por nada en concreto, más que nada porque debe de percatarse que tras la política del miedo sobre los socialistas con chaquetas de panas ganaron varias elecciones, por lo tanto debe prevenirse por si ahora pasa lo mismo y como consecuencia de ello él mismo y su guardia pretoriana obsoleta hunden el partido que un día lideró.

Lo más deprimente es que una persona que se identifica con la izquierda sea capaz no de pactar con la derecha, sino de pactar con un partido donde la corrupción fluye como el agua por el arroyo. ¿Acaso Felipe González y la vieja guardia del PSOE quieren eso para su país? Si es así que lo digan públicamente y así nadie les votará, aunque viendo cómo van viniendo las elecciones quizás sólo sea adelantar acontecimientos. Aunque existe la posibilidad de que Felipe González y sus secuaces no lo quieran pero tengan miedo a algo.

Cuando una persona se jubila puede opinar pero no debe intentar trabajar.

Si quieres hundir el partido que lideraste, hazlo, pero dilo. Si quieres pasarte al partido popular, hazlo, pero dilo. No quieras introducir el desorden dentro para ir luego como un salvador, es una política vieja que hasta el Conde-Duque Olivares practicó en Cataluña.

Son tiempos difíciles para el centro izquierda y la izquierda, las luchas internas, los personalismo, ego, arrogancia… están conllevando a una derecha unida y fuerte.

Se perdió una guerra por actitudes similares y la oportunidad del cambio parece tomar el mismo camino que la guerra y todo por intereses personales y particulares.

El silencio que muestran las viejas glorias ahora tras la redada en Valencia puede significar dos cosas. Una que de una vez por todas digan, elecciones o pacto de izquierdas. O definitivamente hundan su partido por su gangrena conservadora que ha invadido su cuerpo.

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