La jornada en la que se debatirían las cuestiones previas del juicio por el caso Noos, se extendió 13 horas, se realizaron 3 pausas y hubo cruces entre el fiscal y el abogado de Diego Torres.

En menos de un mes se conocerá la decisión del Tribunal si decide aplicar la Doctrina Botín a la Infanta Cristina. La resolución se conocerá antes del 9 de febrero, fecha en la que reanudará el juicio. Por otra parte, sí le han otorgado la reducción de 50 mil euros por posible responsabilidad civil.

Apenas habían pasado unos minutos de las 8 de la mañana del lunes, cuando los ex duques de Palma arribaron a los tribunales donde, por primera vez en la historia, será juzgada una hija del Rey.

Tal como estaba previsto, los acusados ocuparon la última fila de los banquillos, mientras la Infanta se ubicaba en uno de los extremos, su marido y el ex socio de este, Diego Torres, lo hacían en el extremo opuesto. Antes de que la presidente del Tribunal, Samantha Romero, diera comienzo a la extensa jornada, Urdangarín y Torres conversaron brevemente.

La sesión estuvo marcada por la palabra de las partes intervinientes y se dedicó, prácticamente en exclusiva, toda la mañana en exponer que tratamiento debería concedérsele a Cristina de Borbón.

Antes de la pausa realizada sobre las 11 de la mañana, Jesús María Silva, abogado de la Infanta, pidió se declarase nulo cualquier enjuiciamiento a su representada.

Aseguró, en un discurso acalorado, que no solicita le sea aplicada la doctrina Botín, dado que sería una manera de franquear la ley. Por el contrario, el letrado pidió que sí se aplique la jurisprudencia vigente con su defendida. Como se esperaba, Silva sostuvo en todo momento que de juzgarse a la Infanta se estaría violando sus derechos fundamentales.

Pasadas las 19 horas del lunes, la audiencia comenzó un receso para examinar nuevas pruebas. La pausa se extendió más de 2 horas, estaba previsto que fuera solo de una hora y media.

Las perlas de la jornada dedicada a cuestiones previas las proporcionó Manuel González Peeters. La primera de ellas fue cuando pronunció por error la frase “heterodoxo sexual” en vez de “heterodoxo procesal”.

Ante la risa generalizada de la audiencia, el defensor continuó con una sonrisa y la frase “son cosas que pasan”. Como si hubiese sido poco con ello, no dudó en solicitar que se llamase a declarar al Rey emérito Juan Carlos I y Corina zu Sayn Wittgenstein. El fiscal de la causa, Horrach, lo acusó de querer hacer un programa de tv y entretener a la vecindad.

Otro momento inesperado lo protagonizó la letrada representante de Manos Limpias al pedir una ubicación en la primera línea de banquillos, alegando necesitar ver el lenguaje corporal de los acusados. La solicitud le fue denegada, Samantha Romero, presidente del Tribunal alegó su respuesta justificando que el lugar asignado para la acusación popular es el mismo en todos los juicios.

Con la voluntad de terminar durante la jornada del lunes, todos los temas vinculados con las necesidades previas, a las 16,30 se reanudó la audiencia luego de la comida.

La Infanta Cristina se licenció en Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid, lo hizo en 1989. Un año más tarde viajó a New York para cursar un máster en Relaciones Internacionales.

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