El debate de la noche del 7 de diciembre no fue tan decisivo como su propio nombre indicaba. A trece días de las Elecciones generales tres de los candidatos a la presidencia- el líder de Podemos, Pablo Iglesias; el candidato por Ciudadanos, Albert Rivera y el líder de la oposición, Pedro Sánchez-  y la actual vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, se enfrentaron delante de más 9 millones de telespectadores a sus máximos rivales.

El presidente del Gobierno Mariano Rajoy no acudió al debate pero tampoco estuvo ausente. La primera pregunta que los presentadores plantearon a su sustituta, Sáenz de Santamaría, se refería a esa ausencia inexplicable.

Y los otros tres líderes también aprovecharon sus intervenciones para criticar la actitud del líder del Partido Popular.

Pablo Iglesias, el ganador

Iglesias destacó por encima de los otros candidatos. Las encuestas y los otros miembros del debate lo ven como el claro perdedor de estas elecciones. Aun así, el líder de Podemos sigue confiando en sus posibilidades y recordó que tampoco nadie confiaba que Manuela Carmena y Ada Colau ganaran las municipales. Y hoy por hoy son las alcaldesas de Madrid y Barcelona respectivamente.

Iglesias no dejó pasar la oportunidad de ganarse la simpatía de la mayoría de catalanes. Es el único candidato que pretende escuchar lo que tienen que decir sobre la independencia con un referéndum. Aun así, igual que los otros representantes, no defiende la ruptura del Estado Español.

Sáenz de Santamaría, víctima de todas las críticas

La vicepresidenta del Gobierno tuvo la dura tarea de aguantar las insistentes réplicas de por qué no era el presidente quién había acudido al debate.

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Los tres candidatos criticaban también los actos del PP durante la legislatura. Sáenz de Santamaría se defendió bien. Además dio uno de los momentos de humor de la noche cuando aseguró que si ganaran las elecciones del 20 de diciembre no subirían más el IVA… Los otros candidatos se echaron las manos a la cabeza y se rieron replicando que ya no se puede subir más.

Rivera y Sánchez, planos en su discurso

Albert Rivera ha sufrido un claro desgaste causado por sus reiteradas apariciones televisivas. Su discurso no ha cambiado y los otros candidatos han aprovechado esa debilidad para sobresalir. Tuvo un rifirrafe con Sáenz de Santamaría por el tema de la educación en Cataluña pero ése fue el único momento en el que pareció resurgir.

Pedro Sánchez tampoco destacó. El mismo Pablo Iglesias le reprochó durante el debate que parece no mandar en su partido. El candidato prometía cambiar el partido pero parece que no ha conseguido convencer.

El debate culminó con el discurso de un minuto de cada uno de los participantes.

Pedro Sánchez terminó tal como había empezado, apelando a que es el único partido que puede hacer cambiar el país ya que “los otros caminos perpetúan a Rajoy en el gobierno”, aseguró el líder del PSOE. Por su parte, Sáenz de Santamaría dice que el PP ya ha hecho lo más complicado en esta legislatura pasada. En cambio, Rivera apela a un cambio de etapa e Iglesias pide a los espectadores que no olviden lo que ha pasado durante la legislatura y recuerda los méritos de gente anónima que ayuda a tirar adelante el país y no tienen el reconocimiento que se merecen.  ¿Habrá ayudado este debate a que el 41,6% de los indecisos según el barómetro electoral publicado por el CIS decidan su voto?