Los sondeos electorales comienzan a desarrollarse como hoy los conocemos en la década de setenta en España y es en la década de los ochenta cuando se consolidan. Anteriormente ya había organismos que sondeaban las evoluciones de la opinión pública como era el IOP (el Instituto de Opinión Pública) fundado en 1963, remodelado en 1977, génesis del CIS (Centro de investigaciones Sociológicas).

El CIS es un organismo autónomo desde 1990 y desde 1995 se rige por unas estrictas condiciones legales, en cuanto transparencia de sus trabajos y resultados. A lo largo de estos 38 años desde las primeras Elecciones se han ido sumando organismos privados a las distintas encuestas pre y postelectorales, entre ellos… Metroscopia, SIGMADOS, Feedback, Gallup… Gesop.

En España se han desarrollado, sumando la próxima convalecencia del 20 de Diciembre, 12 elecciones generales (2 legislaciones consigue UCD, 6 PSOE y 3 PP). A esta última se las confiere una importancia relevante, por primera vez desaparece el imperante bipartidismo y se retoma el primer espíritu. En las elecciones del 77, concurrieron un gran número de partidos políticos y el sentimiento de cambio y nuevo modelo generó grandes expectativas. No es lo mismo, ya vamos aprendidos… pero si existe una cierta semejanza.

En aquellas primogénitas elecciones, los partidos que con opciones participaron en el primer proceso electivo fueron la UCD, el PSOE, el PCE, además de dos partidos más con lejanas opciones AP (Alianza popular embrión del PP), el PSP (Partido Socialista Popular, cuyo referente era Enrique Tierno Galván).

Los tres partidos políticos UCD, PSOE y el PCE, liderados por Adolfo Suarez, Felipe González y Santiago Carrillo pugnaban por la presidencia en una España con mucha ilusión pero también con miedos, en un censo que disponía de un total de 23.583.762.

Las últimas elecciones del 2011 el censo marcó los 35.779.491.

En aquellas de 1977 hubo una participación del 78% y una abstención del 21%. En las elecciones del año 1982, la llegada del PSOE al poder, el censo fue de algo más de 26 millones de votantes, con una participación final cerca del 80%. No ha habido en la Historia reciente de nuestro país una participación tan elevada, con una abstención del 20%, la más baja de este período.

En el año 2004, la participación también fue muy alta con un porcentaje del 75%. Las elecciones de 1996, tuvieron una participación del 77%, fueron las elecciones del cambio político del PP, la llegada de José María Aznar al poder.

La amplia participación de las elecciones 2004, fueron motivadas por los atentados del 11M. En síntesis, cuando la ciudadanía ha sentido la necesidad de cambio o de elecciones claves, ha respondido con una participación elevada. Estos datos de participación son parecidos a la media europea de participación política, no difieren mucho de los países de nuestra órbita, siendo las elecciones para el parlamento europeo, hasta el momento, las de menor participación.

La abstención siempre ha estado oscilando entre el 20% (menor índice de abstención) y el 30% y 31% como máxima.

Estas cifras de participación y abstención, también esconden un vacío, otro dato, en este caso el de la participación del voto que está fuera de nuestras fronteras, el voto emigrante, que ha bajado escandalosamente por los impedimentos de la administración española desde el 2011, trabas y dificultades para emitir el voto en el extranjero (un voto de carácter eminentemente crítico con el gobierno imperante).

Como dato, en las elecciones del 2008, el voto osciló entre el 32% y 35% de participación de españoles en el extranjero, en la actualidad se estima que será un 5% de un total de 2 millones de votantes, que se estima aumentará en los próximos años.

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