Han pasado 38 años desde las primeras elecciones(15 de Junio de 1977) de esta, nuestra democracia o podríamos hablar de, aún, transición democrática, que con renombrado término, segunda transición, parece haber sido calificada por algunos partidos políticos y una relevante masa electoral, que siente un necesario cambio generacional y de modelo en estas Elecciones del 20 de Diciembre.

Hoy por hoy, como aborda la investigadora Margarita Soler Sánchez, Directora del Departamento de Derecho Constitucional, Ciencia Política y de la Administración, en la Universitat de Valencia, en su libroCampañas electorales y democracia en España.

“Es difícil concebir las modernas campañas electorales, sin un ingente número de encuestas y sondeos realizados por un sinfín de institutos, con más o menos acierto en las predicciones”… Las encuestas políticas (encuestas preelectorales) por otra parte, continua la investigadora “han tenido una progresiva influencia en el desarrollo de las campañas electorales por parte de los partidos”.

Estos sondeos, que pasan de forma irrelevante a lo largo del año, cogen peso en los días precedentes a la votación, la autora subraya que “por un lado, permiten a las organizaciones políticas que concurren a unas elecciones orientar sus estrategias, por otro lado, la publicación de sondeos referidos a la orientación del electorado acerca de los candidatos y de las formaciones políticas en competición en el periodo precedente a la expresión del voto, deja de tener la función científico-informativa que habitualmente reviste, pasa asumir el de eficaz instrumento propagandístico”.

Pero al fin y al cabo la ciudadanía tiene una percepción un tanto dubitativa sobre los sondeos preelectorales, creer o no creer en ellos. La cultura popular nos dice que no es bueno dejarse llevar por tales datos, suelen ser más bien inseguros y que dependen de diversos parámetros que pueden cambiar.

También el tiempo desde que transcurre una consulta hasta que se toma la decisión final. Sí, muestran unas tendencias, y dependiendo la movilidad o estabilidad social de una comunidad pueden ser más o menos seguras. Una sociedad más conservadora, o de tendencia más inmovilista suelen responder de forma mucho más homogénea a las variantes, y son más difíciles al cambio.

Sobre los organismos o institutos de Sondeos existen las mismas dudas. Ha habido críticas hacia el CIS, por ser el organismo dependiente de la Administración del Estado y por lo tanto del gobierno de turno (habida cuenta que el organismo depende de Presidencia de gobierno). Es una percepción que la ciudadanía puede llegar a tener en un determinado momento, es decir no ser un órgano “verdaderamente” independiente. Ha generado dudas como el caso de las elecciones europeas del 2009, donde se proyectaba un triunfo del partido en el gobierno, en ese momento el PSOE, y el resultado fue un sorpresivo triunfo del PP.

Pero este planteamiento tampoco se puede desligar de los demás organismos privados, es el caso de Demoscopia (instituto habitual del El País), SIGMADOS (habitual organismo de elaboración de encuestas para El Mundo), Feedback, Gesop… que pueden traslucir una tendencia favorable al cliente.

En general todos los medios de información, las entidades académicas y de investigación, y los profesionales confieren al Centro de Investigaciones sociales un alto rango en sus valoraciones, además el juego, en competencia, de los demás entidades de sondeos y los relevantes datos que otros organismos internacionales (es muy interesante el portal .www.electograph.com, donde comparar diversos sondeos de un mismo fenómeno). Tener un dato de varios organismos también perfila una idea general entre todos ellos.

La información por tanto parece básica a la hora de percibir el cómo del juego democrático, y la percepción que tenemos sobre la elección del candidato y de la opción política. Otra pregunta que se nos puede plantear es que realmente estemos en una verdadera democracia, o que los procesos para consolidarlo sean verdaderamente democráticos, cómo algunos críticos han dejado ver hace más de 40 años, es el caso del abogado y político Antonio García Trevijano (fundador de la Junta Democrática en 1976), y teórico del Republicanismo, afirmando que España no es una democracia porque incumple dos valores básicos de un sistema democrático: la elección de los candidatos (deben ser siempre elegidos por los ciudadanos, no por los partidos) y la segunda, partiendo del artículo 14, del preámbulo de la Constitución Francesa de 1791, que indica que los tres poderes deben estar separados (la máxima del pensador francés Montesquieu).

Hecho que no acontece en la democracia española, según la opinión de García Trevijano, ya que el Consejo general del poder judicial esta elegido a través del poder ejecutivo.

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