Después de los resultados que se han dado en las Elecciones del 20 de diciembre, la posibilidad de formar gobierno se va a convertir en un asunto de estado de tal calibre, que se van a producir movimientos políticos que en otra època serían impensables.

El guión de la investidura empezaría con la negativa inicial a que Mariano Rajoy sea presidente, ya que requiere mayoría absoluta y conseguir esos votos se entiende que es una quimera, tras rechazarse la gran coalición a la alemana. Queda pues que en un plazo de 48 horas después de esta primera votación se proceda a una segunda; esta vez necesitando sólo mayoría simple.

En esta votación tampoco parece que se consigan los votos necesarios. La suma del Partido Popular con un posible pacto con Ciudadanos sólo alcanza hasta 163; insuficiente para conseguir más votos afirmativos que negativos.

Y ahora viene el desenlace. Al haber bloqueo de gobierno, aparece a escena Pedro Sánchez, que es conocedor de que o es elegido presidente de España, o le retiran de la política al máximo nivel, colocándose en una discreta segunda fila o de vuelta a la Universidad. Así, a pesar de la presión interna del Partido intentará a toda costa formar gobierno, con la suma de los votos de Podemos, los independentistas de ERC, Izquierda Unida y los nacionalistas vascos del PNV; le salen las cuentas.

Si lo consigue será el nuevo capitán de la nave española. No obstante el peaje será tremendo. Por un lado, el concierto vasco se deberá reformular, consiguiendo mayores prebendas fiscales. Por otro, el referéndum será la moneda de cambio que exigirá Podemos y los republicanos catalanes, además de un giro a la izquierda en el programa de gobierno.

Para impedirlo, será determinante la mayoría del senado del Partido Popular.

Aunque queda una tercera opción, querida por los mercados, y es el apoyo expreso de Ciudadanos a Rajoy, que incluso podrian entrar en el gobierno,y una abstención de los socialistas andaluces en el Congreso; unos veinte diputados, que serían suficientes para investirlo.

Sería apoyado por Susana Díaz, que apelaría al sentido de Estado, y a la negativa clara a que Podemos pueda formar parte del gobierno. No olvida su odisea para ser Presidenta de la Junta de Andalucia.

Sea como fuere, van a ser negociaciones muy duras, derivándose probablemente a unas nuevas elecciones en un horizonte temporal no superior a dos años

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