Esperanza Aguirre, a través de un artículo escrito en elconfidencial.com vuelve a salir a la palestra con ganas de polemizar, esta vez acerca del Franquismo que, a su parecer, "no fue impuesto a la fuerza".A su parecer, una versión de la Guerra Civil en la que "los malos fueron muy malos, y los buenos fueron muy buenos" da una visión sesgada de dicho hecho histórico, y además, se separa de la realidad, ya que "el Franquismo no fue impuesto a la fuerza". Sobran motivos para decir que la existencia, todavía en 2015, de calles relacionadas con Franco en nuestro país es intolerable cuando, por ejemplo, en países como Alemania están prohibido todo tipo de manifestaciones que tengan que ver con los años oscuros de su Historia:

"En el Código Penal Alemán se especifica claramente esta prohibición que pueden costar penas de cárcel que van de tres meses hasta muchos años.

La ley alemana es estricta en todo lo relacionado con este oscuro capítulo de la historia germana.

Se penaliza con pena privativa de la libertad entre tres meses y cinco años, o con multas, a quien propague, exponga públicamente, ofrezca, produzca, entregue, almacene, pregone, importe o exporte documentos – incluidas palabras escritas, soportes de sonido y de imágenes, memorias de datos, ilustraciones y símbolos - que minimicen públicamente los actos cometidos durante la dictadura nacionalsocialista", explica DW.com. Esta prohibición atañe incluso a las matrículas de los vehículos o a llevar símbolos que recuerden al nacionalsocialismo tatuados en el cuerpo.

Sin embargo, para Aguirre, este tipo de pensamiento es una forma de ver la Historia que no es la correcta.Para ella es inevitable que estas calles sigan existiendo, ya que aquellos que fueron políticos en la Transición habían luchado en cualquiera de los dos bandos y, durante la misma, se habían guardado de despertar viejas rivalidades buscando el consenso.

Apelar al consenso para todo puede estar muy bien, pero hay que tener en cuenta que durante la Transición no quedaba otra opción teniendo en cuenta la fuerza del Ejército y de la extrema derecha, que gobernaba en las Cortes.Es posible que ahora, pasados cuarenta años de dicho proceso 'democratizador' en España empecemos a plantearnos si un general que, en definitiva, dio un golpe de Estado a un sistema de gobierno y parlamentario que había sido elegido por el pueblo, merece los honores de tener su nombre en los callejeros de nuestras ciudades y pueblos.Es un momento para plantearse con seriedad, rigor y cifras con cuántos muertos llegó el Franquismo al poder y por qué acciones lo logró.

El punto de partida de que todos en la Guerra cometieron atrocidades es indiscutible, pero es necesario tener en cuenta el punto de partida: 1936, y no 1939.

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