Después del debate del lunes, que ha tenido toda clase de calificativos menos de maravilloso, nos tenemos que fijar en las Redes Sociales, más allá de los comentarios de expertos, que incluso los afines ideológicamente (me refiero a periodistas) coinciden en que la cosa no resultó nada acertada, y menos aún en el tono agrio del mismo.

Un ejemplo cogido al azar es el del humorista Juan Luis Cano, de Gomaespuma, que lamentó en Twitter profundamente que no hubiera ninguna alusión a la Cultura en el debate: “Patético debate y la Cultura ausente”. Su amigo José Luis Jiménez le replica: “¿Te parece poca Cultura el debate en sí?

Es una comedia y un sainete”. Otro humorista, Luis Piedrahita, aburriéndose, suplicaba: “Por favor, que suelten ya una vaquilla”, como si fuera el Grand Prix de Ramón García.

El periodista francés Henry de Laguérie, corresponsal en España (con sede en Barcelona) de la emisora de radio Europe 1, mostró muchas veces su decepción: “Debate sobre todo estéril, compuesto de ataques personales. Pocas proposiciones. Ninguna visión”, “El moderador [Manuel Campo Vidal] lleva de tal manera su debate que ninguno le presta atención a su pregunta sobre Catalunya”, “Ninguna reflexión o proposición sobre el modelo productivo español”… También opinó sobre el auge de Albert Rivera y Pablo Iglesias: “¿Qué serían Rivera e Iglesias sin La Sexta y las tertulias de los canales privados después de dos años?”

Otros tuits al azar mientras transcurría el debate, eran como el del periodista Fernando Berlín, que bromeaba sobre el decorado del plató: "Me dice un corresponsal norteamericano que le parece estar viendo la TV de Turquía, jajaja.

Podrían haberse esmerado más con el decorado”.

Alberto Garzón, candidato de IU, bromeaba también: “Lo reconozco, no me dice nada este nuevo debate entre Cánovas y Sagasta”, como si le pareciera tan antiguo como quienes, en sus memes, lo han parodiado poniendo la fotografía en blanco y negro.

Alguien tan pagado de sí mismo como Risto Mejide veía el debate como si fuera una de sus entrevistas: “Hala, ya he aprendido a debatir.

Empiezo criticando las propuestas del otro y después te leo las mías”.

Algunos de los tuits partidistas con alguno de los dos, por ejemplo la del diario ABC, muy afín a Rajoy: “Rajoy se va a la Economía y aporta datos. Sánchez cita a Cuarto Milenio”.

Y sobre cómo les costaba tratar el tema catalán, tratando de ir con cuidado, un tuitero llamado Lobo decía: “Qué pesao con Catalunya, como si pasara algo ahí”.

El moderador Manuel Campo Vidal también recibió palos o parodias por su papel casi pasivo. Los memes le representaban sustituido por un esqueleto, o a punto de volarse la sien con una pistola harto de los contendientes, o por su aspecto de tener ya muchos años, lejos del aspecto juvenil cuando moderaba el debate entre Aznar y González de 1993.

Menéame Noticias le parodiaba diciendo: “Yo sólo quería irme a mi casa”. Otro tuit le sacaba como si fuera un caso de Cuarto Milenio: “Manuel Campo Vidal regresa al contenedor criogenizado hasta 2019”. Pero más claro, e incluso más respetuoso, fue Ernesto Elkaizer: “Abrió en 1993 una etapa y la ha cerrado hoy”, aludiendo al fin del bipartidismo español y la inutilidad actual de un debate sólo a dos.

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