Todo sucedió ayer 16 de diciembre a 6 días de las votaciones cerca de la iglesia de la Peregrina, en la ciudad de Pontevedra, mientras el presidente Mariano Rajoy, acompañado de presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo y la ministra de Fomento, Ana Pastor, se centraba en atender a los que le saludaban y se hacían fotos. Cerca de las 7 de la tarde, un joven de 17 años se acercó y le propinó un puñetazo, Rajoy acabó con la cara magullada y las gafas rotas. Un testigo explicó poco después que el joven se quedó parado a su lado y que, al colocarse para hacerse la foto, le ha dado un puñetazo en la cara.

El equipo de seguridad del presidente redujo al muchacho no sin antes recibir un golpe por parte de este, una vez detenido no falto en su cara una sonrisa porque según decía: "Estoy muy contento de haberlo hecho".

El joven llamado Andres, a las 18:38 horas, 10 minutos antes de acercarse al presidente mantuvo una conversación por whatsapp con sus amigos en la que le jaleaban diciéndole: “capi, mátalo, los dedos en los ojos y escúpele en las cuencas”. Y él contestaba con un selfie y un “ya estoy saliendo”.

Al presidente lo condujeron al coche oficial para que descansara y donde lo visitó el médico que le acompaña y que le recetó una pomada antiinflamatoria, y decidió seguir con su agenda, diciendo: “estoy bien, estupendamente, ningún problema” más tarde a manifestado su agradecimiento vía twitter y finalizaba con un “sigamos trabajando”.

La casa real se ha interesado por el estado del presidente, Felipe VI, se ha comunicado con Rajoy, para expresarle su interés.

Diferentes partidos políticos han manifestado su indignación hacia este tipo de acciones.El joven manifestó: que él no tenía trabajo, mientras que Rajoy tenía dos.

Aunque es conocido en la ciudad por ser problemático.

Pertenece a una familia acomodada. Su padre trabaja en la cámara de comercio y su madre en una gestoría. Toma ansiolíticos y podría tener problemas mentales, ahora podría enfrentarse a una condena de 6 años en un centro de menores.

Amigos cercanos a él, de Mocidade Granate, la peña del Pontevedra Club de Fútbol al que pertenece comentan que le han avisado muchas veces de que se metería en problemas y no hace caso, que esta vez se ha jodido la vida y que conocían los tuits amenazantes que el Capi (como le apodan) enviaba.

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