El domingo por la noche Venezuela puso fin a 16 años de Revolución Bolivariana. La muerte de Chávez, prematura tal vez, dio inicio a un desenlace de 2 largos años.

El mundo se pregunta que fue de aquellos pilares en los que se abogaba por una Latinoamérica tan libre que implementara en sus Estados formas únicas de gobierno. Gobiernos inventados y concebidos para una administración propia que no mirase más que por sí misma.

Argentina ha soltado la mano del Kirchnerismo tras 12 años de mandato familiar. Diciembre ha traído aires nuevos a la política Sudamérica que requiere de cambios urgentes y medidas que, lejos de aislar aún más sus tierras, las acerquen a las económicas y gestiones del mundo desarrollado.

Nicolás Maduro ha aceptado, a medias, la derrota del domingo. Como suele ser habitual es esta clase mandatarios, magnificó el problema. Llamó “guerra” a las diferencias económicas y solicitó frenarla, trabajo que ha encomendado a los nuevos diputados.

Y es que los mandatos presidenciales de los últimos 10 años, en Argentina y Venezuela, han estado macados por conspiraciones, complot y deseos de desestabilizar la democracia, según sus líderes políticos. Desde las enfermedades, las muertes de Néstor Kirchner y Hugo Chávez, la oposición, los reclamos sociales del pueblo opositor y la misma Europa, han atentado, según ellos contra sus altruistas democracias. Pero ha pasado en diciembre, que esa misma democracia que otorga la libertad de elección, los ha hecho a un lado.

Kirchner, especialmente Cristina, Chávez y Maduro se han puesto rivales a su medida, como si fueran conscientes que este desenlace se acercaba. La guerra y el Imperialismo no han estado nunca presentes en el territorio como en sus mentes.

Lo que deja la izquierda en Latinoamérica

En Argentina se comenten más de 3.500 homicidios al año, algo así como 10 muertes violentas por día.

Venezuela tiene una de las tasas de homicidios intencionales más alta del planeta, según una encuesta realizada en el 2013, durante el 2014 se cometieron cerca de 25.000 asesinatos. La tasa de homicidios comenzó a crecer en Argentina a pasas acelerados desde el 2010 y en Venezuela desde el 2008. En Argentina, la cifra había registrado un pico superior en plena crisis económica y social durante el 2001.

Crisis que el propio Kirchnerismo se atribuye haber superado.

El Observatorio Venezolano de la violencia (OVV) promulgó un informe con datos que clasifican a Venezuela como el segundo país con más homicidios en el mundo. El primer puesto de esa horrible tabla lo ocupa Honduras, donde cada hora una persona es asesinada.

Venezuela y Argentina mantuvieron conflictivas relaciones con España. Sendos gobiernos populistas han intentado perpetuarse en el poder y las consecuencias han sido graves. La inflación escalofriante en Venezuela y el cepo cambiario en Argentina, han terminado por cerrar las fronteras del turismo y la inversión. Restricciones abusivas en medidas de exportación e importación y desabastecimiento han generado una imagen tan negativa que costará muchos años revertir.

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