Se presentaba el debate más plural de todos, pero también ha sido uno de los debates más criticados por omitir a dos fuerzas parlamentarias como son UPyD y Unidad Popular (Izquierda Unida). Al final el debate se ha decantado hacia la izquierda. Una izquierda formada por el PSOE y Podemos que aún atacándose en momentos puntuales, por momentos se han tendido en la mano, es más el propio Pablo Iglesias le decía a Pedro Sánchez “comparto todo lo que dices, pero es que se teme que una vez más lo que dice el PSOE en campaña luego no se cumpla en el gobierno”. Sin embargo la derecha del partido popular fue la más atacada por todos los demás debatientes sobre todo por los recortes y por la manipulación de datos en relación al paro.

Un paro que mismamente Cáritas reconoció que ya no sólo dan cobertura a desempleados, sino que hay trabajadores que no llegan a fin de mes y necesitan de su ayuda. Una vez más al partido popular se le derrumbó el argumento de que generan trabajo, sí, pero la pregunta que surgió fue, ¿Qué tipo de trabajo? Pues son varias fuentes las que indican que en algunos trabajos se roza la esclavitud. Albert Rivera aportó algunos datos y algunas propuestas pero no brilló como de él se esperaba en el primer bloque del debate.

En el segundo bloque la corrupción fue un tema duro y que encalló mucho el debate. Los papeles de Bárcenas, los indultos y una presunta manipulación judicial fue el ataque de Rivera a Soraya, Iglesias reprochó a los partidos viejos las puertas giratorias.

Soraya se acordó del asunto Monedero, pero se le olvidó recordar el asunto de Villegas, quizás porque sean más cercanos ideológicos o simplemente por olvido. En relación a la igualdad se defendieron tesis similares a las del debate organizado por EL PAÍS y en relación con Cataluña el debate volvió a en revesar, Sánchez propone llevar el senado a Cataluña, mientras que Iglesias defiende un proceso de autodeterminación.

Posturas que levantaron suspicacias y volvieron a unir a la derecha tradicional del partido popular y la nueva derecha de ciudadanos.

En este segundo bloque volvió a salir el tema de Venezuela para desacreditar a Podemos, pero se pasó por encima pues parece ser un argumento malo y ya muy usado. Iglesias propone una moción de confianza en mitad de la legislatura.

Sería un referéndum para juzgar si el presidente lleva a cabo su programa electoral o no.

Si Sánchez aboga por llevar el senado a Cataluña, Rivera aboga por suprimirlo. Muchas fuentes acusan de incongruencia, pues hace unos meses UPyD lo propuso y el propio Rivera criticaba esta medida.

Se acusó al partido popular de ser culpable del aumento del independentismo, como así demostró Évole en su último Salvados. Más adelante en violencia de género se vivió el momento de máximo acuerdo aunque con matices y peculiaridades dependiendo del candidato.

Antes de entrar en la pregunta de cierre donde ningún candidato llegó a mojarse en exceso, se trato lo concerniente a los pactos. En realidad no quedó nada claro y sólo el partido popular se postuló que apoyará a la lista más votada.

En la pregunta de cierre nadie concretó demasiado a excepción de Iglesias que defendió que hay que atacar la financiación de los terroristas para debilitarlos económicamente. Sánchez abogó por un pacto Anti-Yihadista. Todos resaltaron el drama humano tanto en la propia guerra, así como en el asunto de los refugiados que también fue la segunda parte de la pregunta de cierre.

El programa acabó con el minuto decisivo donde cada debatiente pidió el voto como mejor pudo para el partido al que representaba.

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