Un debate sin consecuencias. A excepción de Pedro Sánchez, que no logró afianzarse como líder indiscutible del PSOE. La portada del diario El Mundo muestra que “el empuje de los emergentes deja viva a Santa María pero tocado a Sánchez”.

Y con toda la razón. El debate de ayer fue vivo pero moderado de argumentos, en el que tres de los oponentes luchan por el poder mientras que el cuarto intenta batallar en justicia por no perderlo.

Fueron muchos los temas que se abordaron durante las dos horas que duró el debate, que fue visto por más de 9,2 millones de personas.

Asimismo Twitter fue ayer el gran protagonista del debate cuyo hashtag “#7dElDebateDecisivo acumuló 2 millones de tweets durante su emisión. No fue para menos. Los temas que se trataron dieron mucho de qué hablar: casos de corrupción, la independencia de Cataluña y, como no, el enorme problema del paro.

Soraya Sáenz de Santamaría dominó la mayoría de los temas tanto económicos como sociales, sin embargo flojeó en temas relacionados con la corrupción. Es verdad que ella no iba como candidata, si no como vicepresidenta y se podría decir que tampoco se jugaba tanto.

Supo defenderse y dominar el arte de la oratoria. “Hablar es muy fácil pero gobernar es muy difícil” fue una de las máximas de Soraya Sáenz de Santamaría nada más comenzar el debate, cuando se abordó el tema de la gestión del Partido Popular ante la crisis. Una afirmación muy cierta si se tiene en cuenta que cuando el PP comenzó a gobernar España estaba al borde de un rescate.

En el caso de Pedro Sánchez, a quien se le notaba nervioso y presionado por su partido, no hizo mas que sacar argumentos en contra del Partido Popular sin darse cuenta, o quizás sí, que en España ya no se vive un bipartidismo.

Para Pablo Iglesias y Albert Rivera no faltan comentarios.

El líder de Ciudadanos, cuyo ascenso ha sido meteórico (y ha logrado que muchos fieles votantes al PP hayan cambiado de bando) no podía permitirse ni un error. El número de sus votantes dependía de ello.

Tras la cuestión de la corrupción el debate se centró en Cataluña, el segundo problema que asola a España. Rivera afirmó que la solución a este problema no debe ser romper la unidad de España, opinión secundada por Sáenz de Santamaría, quién afirmó que “lo que sea España tenemos que decidirlo todos”.

Si bien Pedro Sánchez culpó a Artur Más, no dejó de acusar a Rajoy de ser el responsable. El más tajante fue sin duda el líder de Podemos.

Ante todo el debate fue lo más esperado del año que acabó convirtiéndose en un fenómeno mundial. Serán muchas las opiniones con respecto a si gustó mas o menos pero sin duda cada oponente defendió a capa y espada sus ideas y sus opiniones.

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