Con algo de retraso el presidente de la Cumbre del Clima (COP21) y Ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, presentó el mediodía de ayer el documento definitivo. El texto entregado a los 195 Estados participantes para su posterior aprobación, fue traducido con dificultad hecho que demoró más de lo previsto. Pero no fue hasta pasadas las 7,30 de la tarde cuando, con notable felicidad, golpeaba con un mazo la mesa en señal de aprobación.

El acuerdo de París cuenta con 30 páginas en las que se desarrolla el contenido debatido durante los 19 días en los que se realizó el encuentro. La edición 21 de la Conferencia de las Partes debía revisar el tratado que en 1992 reconocía el influjo negativo del calentamiento global.

Cuando el 30 de noviembre pasado, 172 países con propuestas concretas y otros 23 sin medidas pero con asistencia, se dieron cita en París, sabían que tenían un objetivo concreto: reducir la temperatura global a 2 grados.

Desde un comienzo, todo lo que esta cumbre definiese, fue calificado de ambicioso y así parece ser el documento firmado el sábado por la tarde en París. Aunque el documento al que se ha llegado es considerado, por la mayoría de los países presentes, como un éxito, para algunas organizaciones ecologistas no representa un cambio contundente.

El punto clave y más importante de toda la negociación ha sido acordado por las partes intervinientes. Es decir que, quedan comprometidas de manera vinculante desde lo jurídico, a aus correcta aplicación.

Es una ocasión excepcional de nivel mundial. Los 195 Estados se comprometen a que las temperaturas no superen los 2 grados, intentando lograr que la reducción llegue a 1,5 grados.

Para lograrlo se invertirán 100.000 millones de dólares destinados a financiar y sobrellevar las inclemencias del cambio climático.

Los países en vías de desarrollo ya habían anunciado su reticencia y desventaja con respecto a los demás Estados. India y China han sido quienes más insistieron en la necesidad de concebir ciertas libertades. El representante chino en declaraciones advirtió que el acuerdo no era perfecto, pero que eso no les impediría firmar un tratado que abogara por el desarrollo ecológico.

El acuerdo comenzará a regir en el año 2020 y deberá ser revisado cada 5 años. Las partes firmantes se comprometen a tomar medidas para que dentro de sus fronteras las temperaturas no superen el máximo acordado.

Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas cargaba con la ilusión de lograr un consenso desde el mismo día en que presidió el comienzo de esta cumbre. Ayer por la tarde no dudo en festejar junto a Hollande y Fabius lo acordado. El máximo representante de la ONU declaró que era un día histórico y que el documento reflejaba un signo claro de vida.

Entre quienes celebraron a modo de rotunda victoria este acuerdo se encontraba Al Gore, fundador de Alianza para la Protección de Clima y ferviente defensor de las cuestiones climáticas.

Obama festejó en su cuenta de Twitter como un logro particular de los Estados Unidos.

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