Los terribles atentados acaecidos la noche del 13 de noviembre en París, han vuelto a poner el conflicto en Siria y su intervención en el mismo a la orden del día. La respuesta de Hollande, que declaró su intención de "exterminar" al Daesh, no se ha hecho esperar. El despliegue aéreo francésprotagonizó ayer el mayor bombardeo de su historia sobre terreno Sirio. Su objetivo era varios puntos estratégicos en la ciudad de Raqqa, autoproclamada capital del Estado Islámico.

A pesar de lo que muchos creen, el ataque francésde ayer no es, ni mucho menos, el primero contra el Daesh en Siria, y es que los bombardeos son frecuentes desde hace ya unos meses. Del mismo modo que Estados Unidos, el país europeo ha decidido apostar por los ataques aéreos para terminar con la amenaza global que supone el yihadismo.

Sin embargo, todos los expertos en estrategia militar y geoestrategia coinciden a la hora deafirmar que la intervención por tierra es absolutamente imprescindible si se quiere acabar con el Estado Islámico.

La historia les da la razón, pues nunca jamás un conflicto bélico se decantó sin la presencia de tropas sobre el terreno. Sin embargo, y a excepción de la Rusia de Putin, los gobiernos occidentales no parecen dispuestos a dar este paso.

Víctimas y opinión pública

El Coronel Pedro Baños, uno de los mayores expertos en geoestrategia de nuestro país, ha afirmado en declaraciones a la Cadena SER que, desde el punto de vista militar "acabar con el Estado Islámico es relativamente sencillo".El Coronel ve factible la victoria de las fuerzas occidentales sobre el Daesh, siempre y cuando exista una intervención militar terrestre.

Pero, ¿por qué los gobiernos occidentales se muestran reacios a este tipo de actuación?.

La respuesta es sencilla. La intervención por tierra en Siria supondría un enfrentamiento en "campo abierto" contra las tropas del Daesh. Inevitablemente, estos enfrentamientos derivarían en bajas en las filas occidentales, y todo lo que esto conlleva.

Aquí es donde entra en juego el concepto de "opinión pública", es decir, la valoración que la sociedad tiene de un hecho.

Aunque en un principio la población se mostrara favorable a la intervención, la llegada de féretros envueltos en la bandera nacional, cambiaría las tornas, transformando el apoyo inicial encríticas, cada vez más numerosas, hacia las decisiones gubernamentales.

El mayor ejemplo de este fenómeno lo encontramos en la intervención del ejército estadounidense en Vietnam. Las numerosas e inesperadas bajas norteamericanas cambiaron radicalmente la visión que los ciudadanos tenían del conflicto, desatando multitudinarias protestas contra la guerra.

La falta de apoyo por parte de la población es sin duda uno de los factores que explican el fracaso del ejército yankee en tierras vietnamitas.

Tanto Occidente como el resto del mundo, aprende de sus errores en el pasado. En un mundo completamente mediatizado, la opinión pública juega un papel fundamental en la sociedad y en la legitimación de las actuaciones de sus representantes, por lo que los gobiernos no pueden permitirse el lujo de actuar en contra de la voluntad mayoritaria de sus ciudadanos.

La solución que muchos proponen, y que de hecho ya se lleva a cabo, es la financiación y proporciónde armamento y logística a grupos locales que combaten el fundamentalismo islámico. Desde hace ya varios meses, las milicias kurdas están siendo apoyadas por el ejército de los Estados Unidos, y los avances de dichos grupos demuestran una cierta efectividad en esta medida.

Por todo ello, y a pesar del momento crucial que atraviesa el conflicto, es de esperar que a corto-medio plazo no haya una intervención militar en tierra por parte de los ejércitos occidentales.

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