En la casa de un pariente de este cronista, hay una biografía de Francisco Franco, del cual se cumplen cuatro décadas de su muerte, publicada en 1973, dos años antes de morir, titulada “Francisco Franco, un siglo de España”, editada en dos tomos. Hojeándola, el retrato del dictador era absolutamente hagiográfico, ante el cual, cualquier humilde santo quedaba como un “playboy” lujurioso. En 1981 completó el libro, ya muerto el dictador.

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Y en plena Democracia, él siguió, cada vez que tocaba el tema, elogiando sin problemas el franquismo, tanto en sus artículos en diarios siempre conservadores como en la revista Época, que dirigía el desaparecido periodista Jaime Campmany. Un ejemplo fue su “Nueva y definitiva Historia de la Guerra Civil”, publicada en aquella revista semanal, que con documentación inédita, aprovechaba para elogiar al Caudillo, sobre todo cuando hablaba de la entrada de los Nacionales en Barcelona, titulando aquel capítulo “Toda Cataluña deseaba ya a Franco”.

Ricardo De La Cierva y Hoces ha fallecido hoy, a los 89 años de edad, y lo ha contado en un obituario publicado en su web la Fundación Francisco Franco. La propia familia del historiador lo ha confirmado a la Agencia Efe.

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Nacido en noviembre de 1926 en Madrid, donde también ha fallecido, era nieto de Juan De La Cierva, que fuera Ministro de Alfonso XIII; sobrino de otro Juan De La Cierva, el inventor del autogiro, que fue el precursor del helicóptero. Su padre también se llamaba Ricardo, diputado conservador que murió en la famosa masacre de Paracuellos del Jarama, en los primeros meses de la Guerra Civil, de la cual siempre acusó al dirigente comunista Santiago Carrillo.

“Un claro anticomunista, antimarxista y antimasónico, y desde luego porque soy católico, español y tradicional en el sentido correcto del término”, así se definía a sí mismo.

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Historias

Fue Catedrático en las Universidades de Granada y Alcalá de Henares. Antes, hasta 1971, fue Director del Gabinete de Estudios de Historia Contemporánea del Ministerio de Información y Turismo (así se llamaba ese Ministerio por entonces).

En 1977, ingresó en la UCD (Unión de Centro Democrático) de Adolfo Suárez y se presentó a Diputado por Murcia. En 1980, fue nombrado por Suárez Ministro de Cultura, donde estuvo ocho meses.

En 1982, poco antes del arrollador triunfo del PSOE de Felipe González en las elecciones de aquel año, se pasó a AP (Alianza Popular, entonces nombre del actual PP ó Partido Popular). Se presentó como Diputado por Melilla, pero perdió frente al candidato socialista.

Hasta 2009, publicaba muchos libros o artículos sobre Historia. La polémica saltó en 1989 al concedérsele el Premio Espejo de España por “1939: Agonía y victoria”, que fue calificada de “apología de uno de los bandos de la Guerra Civil” por su colega Javier Tusell y por Daniel Múgica, entonces Ministro de Justicia del PSOE, que abandonaron el Jurado del premio.

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Otros libros publicados por él, siempre en una línea apologética, de la cual su “heredero” sería Pío Moa, fueron “La palabra perdida: constituciones y rituales de la Masonería” (uno de sus temas favoritos), “Carrillo miente: 156 documentos contra 103 falsedades” (para él, Carrillo fue el asesino de su padre) o “El 18 de julio no fue un golpe militar fascista”.

También escribió novelas, como “La dama de Montmartre”, donde contaba el exilio parisino de Isabel II, aunque ya contaba la para él pecaminosa vida de la tatarabuela de Juan Carlos I en “Alumna de la libertad” y “Cuestión de Palacio”.

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