María Almena vive en París y es investigadora en el centro Pasteur, miembro de la plataforma la Marea granate. Es una emigrante, que como la mayoría, ha tenido miles de trabas para poder votar en las pasadas Elecciones de mayo. Pero más allá de este hecho, se ha sentido abandonada por la pérdida de derechos motivada por su estatus.

La primera pregunta parece evidente, ¿para qué se creó la marea granate?

Principalmente por las deficiencias del estatus legal que tiene el emigrante, que se ha incrementado por la ola de emigración masiva. Nuestro objetivo en un primer momento era denunciar la migración forzada, y denunciar las razones que nos han llevado a esta situación.

Ya como organización hemos tomado consciencia del recorte de derechos que supone emigrar, sobre todo sus derechos de participación política y muchas otras cosas…la atención sanitaria, la precariedad laboral.

Por ejemplo, la seguridad social…

Tenemos una cotización más baja, hemos perdido la cobertura sanitaria por la transferencia que ha llevado a cabo el ministerio de sanidad a empleo, un derecho vinculado a la situación laboral, y en un futuro, la pérdida de cotizaciones de pensiones. Es una criba continua de derechos...

¿Qué ha pasado con la ley para que ocurra que en el año 2008 pudiera votar entre un 32 a un 35% de los emigrantes, y en las elecciones de Mayo de 2015 hayan votado un 3%?

Esto viene por una reforma que apoyaba al bipartidismo, se efectuó con el último gobierno del PSOE.

Que quería crear una circunscripción exterior, una cosa totalmente distinta. Ya se tenía mucho miedo al voto emigrante, y se puso en marcha para el voto municipal este formato de voto rogado con una tasa del 5% en la participación. Lo que salió de esa ley no era nada inocente. Los partidos dicen que no lo sabían pero ha habido mucha hipocresía, eran conscientes ya de ello.

Los obstáculos son que haces dos procedimientos, uno para rogar y otro para votar con unos plazos muy ajustados, difíciles de cumplir. En la mayoría de los casos suelen haber imputaciones electorales, y para recurrirlas solo hay una semana para que las papeletas hagan un viaje de ida y vuelta; la segunda es la forma de trabajo de los consulados, y luego tenemos otra traba, la poca accesibilidad de estos centros, donde todos los trámites los tienes que hacer en persona.

Hay personas que pueden tener el consulado a muchos Km. de distancia. Tenemos una burocracia del siglo XIX.

La tercera son los impedimentos directos del Ministerio de exteriores. Con órdenes expresas para impedir y dificultar las inscripciones consulares. Hemos apoyado sacar peticiones para registros temporales, porque no pierdes el padrón, ni la cobertura sanitaria. Pero ahora nos encontramos con una circular de exteriores que ha impuesto una interpretación estricta para impedir las inscripciones consulares como residentes temporales. No sabemos dónde está eso escrito en las leyes de registros consulares. Nos parece gravísimo, lo estamos denunciando. Tenemos consulados que nos piden la partida de nacimiento, cuando simplemente llevar el DNI o el pasaporte ya era suficiente, o llevar una declaración jurada de que llevas más de dos meses residiendo, cuando esto nunca fue necesario.

Si ya eres residente temporal o permanente tenías hasta hoy, 21 de Noviembre para poder hacer la petición de tu voto, ¿esto también ha traído problemas?

Rogar el voto es pedirlo desde el consulado para que tu censo provincial te envíe las papeletas, pero en la mitad de los casos las papeletas no llegan. Es decir que aunque cumplas todos los plazos no tienes seguridad que te llegue el voto.

¿Cuáles son los otros objetivos que persigue la marea granate?

Nuestros objetivos como plataforma es visualizar y no desconectarnos de los acontecimientos de nuestro país, comunicarlo y participar, generando un altavoz y crear repercusión, además de construir apoyos con las demandas más allá de nuestras fronteras.

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