El doce de octubre es una fecha que parece que últimamente más que ser una fiesta es un día en el que cada vez crece más la crispación social. Cuando se afirma tales cosas es porque los datos y los acontecimientos que las fuentes consultadas nos reflejan es que todavía después de los días transcurridos sigue coleando.

Si las erróneas palabras de Willy Toledo alguien se las tomó como algo a la ligera, está cometiendo un error. Un error pues en esta sociedad no se puede decir barbaridades de ese calibre y luego que no pase nada. Muchos son los seguidores de esas palabras, muchos son los que se han pronunciado desacreditando a Toledo y muchos son los que aún sentándole mal sus palabras han decidido no contestar ni exaltarse por educación.

Cuando a la sociedad y en las fuentes se pregunta por las palabras de Toledo casi todos coinciden que no se puede ir de progresista y que la principal actitud sea faltar el respeto a todo aquello con lo que no está de acuerdo, para muchos ciudadanos y la imagen pública que le supusieron esas palabras es que detrás del actor reside un dictador como el que tuvo España.

Un dictador que como se puede apreciar en diferentes medios y fuentes está muerto físicamente, pero ideológicamente no tanto. Parece algo raro esa afirmación pero verán cómo no.

En el programa Una hora en libertad, trataban las erróneas y desafortunadas palabras de Toledo, cuando un General jubilado, Manuel Fernández-Monzón Altolaguirre, retó a Willy Toledo a muerte.

Manuel Fernández- Monzón nacido en Madrid en 1934 e hijo del Comandante de Infantería Manuel Fernández Monzón, militar laureado en San Fernando y asesinado en la masacre de Paracuellos en el año 1936. Retó de forma seria a Toledo e incluso en el transcurso del programa se sugirió el Bernabéu como lugar elegido, ya que el arma el general le daba a elegir a Willy Toledo la que quisiera.

El asunto no quedó ahí sino que tanto algunos tertulianos como incluso el presentador, lo adularon y le reían la gracia, si es que la tiene ese tipo de pensamiento hoy en día, y elevaron el honor de Monzón por encima del de Toledo al que definían como una persona sin honor.

Cuando la sociedad lea este suceso seguramente sienta horror al ver como todavía hay personas con ideología tan retrógrada, puesto que los duelos aún celebrándose siglos después llevan siglos de manera ilegal, algo que parece no importarle a ese programa de radio que permitió semejante barbaridad.

En definitiva la conclusión que saca la sociedad es que ambas figuras están a la misma altura honorable pero en las antípodas ideológicas.

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