En la actualidad socio-política que estamos viviendo son muchos los que por lo que parece no les importa nada que se ponga en duda su profesionalidad. Desde el presidente de gobierno en sus ruedas de prensa, así como su portavoz nos están llevando a asistir a una obra de tal esperpento que a veces es mejor reír de lo patéticos que llegan a ser en algunos momentos.

No siendo suficiente, son nuestras fuentes las que se hacen eco de un manifiesto Por España. Todo por España, propuesto por el General de división retirado Rafael Dávila a través de la plataforma Change.org. Manifiesto que en principio no debería ser tema de controversia que se formule un manifiesto en beneficio de la unidad por España.

Pero si lo analizamos, ya el mismo título nos da un cierto escalofrío, una sensación de ser un título más propio de la época dictatorial.

Es el propio autor del manifiesto el que hace referencia la Guerra Civil Española en dicho manifiesto cuando afirma cosas como la necesidad del “resurgir de movimientos políticos que nos retrotraen a indeseables situaciones que propiciaron el enfrentamiento entre españoles en el pasado pero que no aportan mejores soluciones al estado de bienestar”.

Como Podemos ver todo empieza a cuadrar cuando vemos que es un manifiesto que ha surgido gracias al problema que ha surgido en Cataluña donde a lo largo del texto afirma o hace referencia, textualmente a que “si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general” y que “todos los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España”.

Vemos como en el manifiesto se aprecian matices de agresividad, se pide al gobierno que actúe con más mano dura y aunque en un principio aboga por el diálogo en el manifiesto en estas palabras se muestra claramente una postura dictatorial, donde parece ser que la unidad de España es inquebrantable bien por las palabras o a la fuerza como llega a sugerir.

Todo esto podría ser que sólo quedara como un manifiesto de un general con ideología retrógrada, pero cuando he afirmado que actualmente muchos no tienen reparo en mostrar que su profesionalidad es para ponerla en duda es ver como Alfonso Ussía (La Razón) al que el Dávila lo menciona en Twitter como cabo primero de infantería y Antonio Burgos (ABC) al que el general menciona como Cabo, tras apoyar y firmar el manifiesto.

Como se pregunta una gran parte de los lectores de ambos periódicos así como una gran parte de la sociedad es si ambos periodistas son objetivos a la hora de elaborar sus noticias y si son coherentes en sus columnas cuando públicamente muestran una tendencia ideológica más propia del siglo XIX que del siglo XXI.

En las conclusiones del manifiesto es el general el que concluye con que “el diálogo es el camino de solución para cualquier conflicto” pero “teniendo claro que la unidad de España ni se dialoga ni se negocia y que la solidaridad es un mandato constitucional”

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