Después de una semana de silencio en que la secretaria general del PP en Euskadi ha tenido que escuchar decenas de recriminaciones y críticas, tanto por parte de la dirección general del partido como de la militancia y de la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) tras proponer en el parlamento vasco una “moción por la paz y la convivencia” en la que pretendía incluir a todos los partidos, incluido EH Bildu, rebajando las exigencias al partido abertzale a propósito de la deslegitimación y condena de la banda terrorista ETA, Arantza Quiroga acaba de presentar su dimisión en la sede del partido en San Sebastián.

Quiroga lamenta haber “fracasado” en su esfuerzo de “aunar voluntades para construir un marco de convivencia pacífico” pero asegura que no se arrepiente de haber presentado la citada moción y que volvería a hacerlo “una y mil veces, porque creo que el Partido Popular vasco debe pasar de una posición de resistencia a ETA a una posición de influencia en la política vasca”

Esta dimisión era un secreto a voces entre los “corrillos” populares y a muchos analistas les pareció anunciada de antemano cuando su mano derecha en la dirección del partido, Nerea Llanos, afirmó durante una reunión del Cómite de Dirección en Vitoria, acto al que no asistió la secretaria general, que “el partido está por encima de las cosas y de las personas y tiene que seguir funcionando”

Existen rumores de que la secretaria general del PP en Madrid, María Dolores de Cospedal, a la postre principal valedora de Quiroga, habría estado tratando de evitar su dimisión hasta ayer mismo.

Otra herida más para un partido moribundo

Con su dimisión Arantza Quiroga abre una nueva crisis en el PP, tanto a nivel regional vasco como en el ámbito nacional. La situación del partido en Euskadi queda seriamente comprometida, ya que a los malos augurios que las encuestas muestran para el PP en esta comunidad autónoma se suma ahora una crisis institucional cuando apenas han trascurrido dos años desde el nombramiento de la secretaría general ahora cesante.

A nivel estatal, parece que tras el sorpasso que el partido de Albert Rivera, Ciudadanos (C´s), dio entre el electorado de centro derecha al hombre de Rajoy, Xavier García Albiol, en las elecciones del 27S en Catalunya, empieza a crearse un clima irrespirable en Génova y existe un temor a que aquellos que hace poco tiempo eran desdeñados como “naranjitos” acaben siendo vistos con buenos ojos por las bases de su electorado y acaben derrumbándose en las próximas generales del 20D.

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