El objetivo es claro y conciso: “Que se elabore y aplique una ley que proteja al animal como a cualquier humano, que no haya más explotación, ni abuso, ni maltratos”. Así lo defiende Olga de Miguel, animalista perteneciente a ‘Gladiadores por la paz’, uno de los colectivos animalistas que luchan por la defensa de los Animales, y que este pasado fin de semana se han sumado a los actos llevados a cabo en Madrid bajo este espíritu.

El sábado tuvo lugar la manifestación convocada en la plaza de Sol con el objetivo de paralizar la barbarie contra el Toro de la Vega de Tordesillas, y el domingo se celebró en Callao una performance para luchar contra el uso y la venta de pieles.

La Asociación protectora Acunr (Animales con un nuevo rumbo) o Luna (Libera un nuevo amigo), además de múltiples voluntarios llegados de zonas como Madrid, Valencia, Barcelona, Logroño o Murcia, se han sumado a esta iniciativa en la que han participado unos cuarenta activistas, y al que se han acercado un centenar de personas.

“Al público se le saltaban las lágrimas”, explica la activista. “Ha sido una concentración contra la industria peletera, con la que tratamos de concienciar a la gente, para que sepa realmente que es lo que lleva en sus manos”. “Mucha gente vive en la absoluta ignorancia sobre el trato y el modo de captura o cría que sufren los animales”, apostilla.

De Miguel ha explicado que esta idea surgió porque saben la ayuda que necesitan estos animales.

“Hemos sido más de 40 activistas, que se han desnudado, pintado su cuerpo y usando pieles. Se exponían al público, con la gente de pie, para que no solo nosotros nos pongamos en la piel del animal, sino la gente que pasaba por allí también”, concreta.

Además, Olga de Miguel ha dado una charla sobre este tema, en la que entre otras cosas ha explicado la procedencia de los jerseys de Angora.

“La lana o cualquier otro tejido no es como el tofu, que lo dejas unos días al aire y le crece pelo. La realidad de los jerseys de angora es mucho más brutal de lo que te hayas podido imaginar. Consiste en coger a un conejo, atarle a una mesa y arrancarle el pelo a mechones sin contemplaciones, una y otra vez cada tres meses, hasta que unos años después, puede que hasta cinco si sobreviven, les asesinan”, ha explicado la activista.

“Llega el invierno y las tiendas se llenan de prendas para combatir el frío: gorros, abrigos, botas y muchos jerseys. Algunos de estos son muy calentitos y algunos son súper suaves, pero ¿alguna vez te has preguntado cómo se hace un jersey de angora?”, ha preguntado la animalista a un público muy atento. Así, De Miguel ha explicado que existen muchas alternativas “sin tener que llevar el sufrimiento y el miedo de un animal encima”. “Los animales son seres vivos que no están para que el ser humano los use y abuse hasta límites insospechados”, ha apuntado, y ha recomendado: “Cuando compres ropa, fíjate en la etiqueta, podía estar hecha de su madre o sus hermanos. Y claramente, llevar un abrigo de piel no es más que una falta de empatía hacia otros seres”.

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