El pasado 27 de sepiembre se celebraba en Cataluña unas de las Elecciones autonómicas con mayor transcendencia de su historia. Para partidos como CiU, Esquerra Republicana, o la CUP, estas votaciones adquirían un carácter plebiscitario que podrían inclinar la balanza a favor del independentismo catalán. Sin embargo la lectura de los resultados electorales ha erigido más interrogantes que deducciones imparciales.

Si bien es verdad que la población catalana otorgó la mayoría absoluta a la suma de candidaturas secesionistas (Junts Pel Sí y la CUP), el 52% de los electores no han respaldado la hoja de ruta soberanista que impulsaba el actual presidente de la Generalitat, Artur Mas.

El reparto definitivo del tablero electoral ha dejado reacciones diversas y dispares. Junts Pel Sí aplaudía su victoria (de 62 escaños) y Mas reafirmaba su intención de seguir en la presidencia.

Sentenciaba así que “hay una responsabilidad compartida” para que Cataluña siga adelante con su iniciativa independista; “los primeros responsables son Junts Pel Sí” pero Cup no puede mantenerse ajeno al avance.

No obstante, a lo largo de la campaña el partido anticapitalista se ha manifestado contrario a apoyar la investidura de Mas como president. Además, la CUP puntualizaba que para que pudiese llevarse a cabo una independencia unilateral, se necesitaría la victoria tanto en escaños como en votos, hecho que finalmente no se ha producido.

Sin embargo a la luz de los acontecimientos, el partido de David Fernández ha instado al gobierno de Mas a que apele por la desobediencia e insumisión ante las actuales leyes constitucionales.

En otro orden de cosas, los resultados más sorprendentes fueron los obtenidos por el grupo Ciudadanos que aglutinó un total de 25 escaños, con los que casi triplicaba los alcanzados en la anterior legislatura (9 parlamentarios).

El líder del partido, Albert Rivera, sabedor de su éxito aconsejaba a Mas que dimitiese y aseveraba que C’s había sido el responsable “de evitar la ruptura de España”. Así mismo, Inés Arrimada, la candidata del partido para la presidencia en Catalunya, ratificaba en Al Rojo Vivo las palabras de Rivera, y añadía que “Ciudadanos se había posicionado como alternativa de gobierno en Cataluña”, mientras que Junts Pel Sí había perdido su plebiscito.

El gran derrotado de la noche fue el Partido Popular, el cual logó once parlamentarios (ocho menos que 2012). El Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, compadeció en rueda de prensa y aseguró que “los partidarios de la ruptura nunca tuvieron el respaldo de la Ley (…), y tampoco el respaldo de la mayoría de la población catalana”. Declaró además que se mantenía abierto al diálogo, aunque no estaba “dispuesto de ninguna manera a liquidar la ley”.

Y es que para que Artur Mas consiguiese ser reelegido presidente, tendría que obtener el apoyo de la mayoría de la cámara parlamentaría (68 escaños), lo que por ahora se prevé como un tránsito difícil que de no conciliar posturas, podría desembocar en la convocatoria de unas nuevas elecciones.

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