Un asunto como éste, en otros países, daría a teorías conspiratorias o inspiraría a famosos escritores como Dan Brown para novelas suyas como “El Código Da Vinci”. Pero es un asunto real, y si fuera cierto, sería un escándalo monumental y de desprestigio internacional para el país que lo hubiera cometido.

Semanas antes de las elecciones catalanas, ya se hablaba de que los catalanes residentes en el extranjero pero empadronados en Catalunya tenían dificultades para poder votar por Correo, otros no recibían a tiempo las papeletas de voto o no venían los sobres, dificultades de todo tipo. Dificultades que según muchos de ellos, han aumentado en vez de mejorar la cosa.

Algunos votantes lo han solucionado viajando a Catalunya el 27-S para votar, ya que no podían desde su lugar de residencia, aunque vivieran en Vladivostok o en la Polinesia, gastándose una fortuna en el avión ida y vuelta.

El Govern de la Generalitat había pedido a la Junta Electoral Central alargar el plazo para el voto por Correo, pero ésta se negó. Aunque el voto por Correo aumentó un 56 %, a la mayoría de los catalanes residentes en Chile, Estados Unidos, México o Shangai les ha sido imposible votar.

Pero lo más absurdo de este asunto es que los catalanes residentes en Roma que quisieron votar enviando su papeleta a la Embajada hispana en la capital italiana, es que sus votos se perdieron por el camino, ya que los sobres para las papeletas, que llevan dirección de la Embajada, ésta estaba equivocada, según dijo por Facebook Jordi Minguell.

El error estaba en que la dirección (via Fatebenefratelli, 26) no es de Roma, sino del Consulado en Milán. Y el código postal era el del Consulado en Roma, no de la Embajada.

La Embajada dice que se han recuperado muchos de ellos. Pero la indignación entre los catalanes residentes es inmensa. Minguell dice que “es posible proceder penalmente contra los responsables de este desastre”.

Las papeletas, una treintena de ellas, pues, acabaron en el Hospital Fatebenefratelli de Roma, por que Correos de Italia vieron que era la dirección más parecida a la que venía en los sobres.

Algunos votantes, unos 70 (según la Embajada, votaron 102 catalanes de los 950 residentes en Roma), quisieron ir personalmente a llevar su voto al Consulado, en Via Campo Marzio.

Llamaron al timbre, pero tardaban mucho en abrir. Lo que a alguno le mosqueó fue que “había una urna para votar con sobres, custodiada por una funcionaria y un policía. Eso sí, sin interventores”.

Pero se dice que esos votos perdidos se contabilizaron como nulos. Lo más curioso es que, según rumores comentados en las redes sociales, esos votos nulos se contabilizaron a los que pedían el NO a la independencia de Catalunya. Algo que no se puede hacer, pues un voto nulo no es ni SÍ ni NO, se contabiliza aparte. Sea lo que sea, en Internet ya comenta la gente que lo contado de Roma es un “pucherazo”, y no les vale si fue un error de alguien incompetente de la representación diplomática. El portavoz de la Embajada, Agustín Galán, dice que el error se produjo en Madrid, y que el Cónsul en Roma, Javier Pérez Griffo, intentó arreglar el desaguisado.

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