Pablo Iglesias entró en la campaña para las Elecciones catalanas del 27-S, apoyando a Lluís Rabell, el cabeza de lista de Cataluña si se puede, candidatura a la que pertenece Podemos, en un mítin en la población barcelonesa de Rubí. Y su intervención no ha dejado indiferente a nadie.

Como todos y cada uno de los políticos de la “casta”, contra los que tanto arremete Iglesias, éste demostró con su discurso no haber entendido, o no haber querido entender, el verdadero carácter de las elecciones catalanes del próximo 27 de septiembre, que no es otro que el de contar, a modo de plebiscito, cuántos catalanes son favorables a la independencia y cuántos quieren seguir siendo una comunidad autónoma de España.

Pablo Iglesias sigue centrando su discurso político en la división derecha-izquierda, burguesía-proletariado, ricos-pobres. Pero estas elecciones no van de eso, no han sido convocadas para eso. El presidente de la Generalitat Artur Mas convocó estas elecciones de forma anticipada por la negativa del gobierno y el Congreso de España a permitir la celebración de un referéndum en Cataluña que posibilitara que los catalanes se pronunciasen sobre si estaban a favor o no de iniciar el proceso para formar un nuevo estado.

Es por este motivo que los independentistas catalanes se han unido bajo la lista unitaria Junts pel SI, que la forman ex miembros de partidos políticamente tan distanciados como el PSC (Partit dels Socialistes de Catalunya), ERC (Esquerra Republicana de Catalunya), CDC (Convergència Democràtica de Catalunya), UDC (Unió Democràtica de Catalunya), Iniciativa per Catalunya-Verds, etc.

Sólo los también independentistas de la CUP (Candidatura d’Unitat Popular), de la izquierda más extrema, han decidido mantener su candidatura por separado y es por razones metodológicas, pues ellos son partidarios de proclamar una Declaración Unilateral de Independencia el 28 de septiembre si los votantes del si ganan las elecciones, lejos de la voluntad negociadora con el gobierno de España que defienden los de Junts pel Si.

En el miting de Rubí de este pasado miércoles, Pablo Iglesias aun fue más allá en su alarde de desconocer la realidad catalana, haciendo un llamamiento a todos los hijos y nietos de los emigrantes andaluces y extremeños, para que se atrevieran a reivindicar su origen sin avergonzarse, votando la candidatura de Cataluña si se puede.

Con su discurso, Iglesias da por supuesto que en Cataluña. las clases sociales más desfavorecidas son de origen no catalán, descendientes de los emigrantes que llegaron a Cataluña a mediados del siglo pasado; que estos hijos y nietos de emigrantes viven acomplejadamente, sin haberse integrado, sin poder sentirse catalanes por sus orígenes; que todos los independentistas son burgueses neoliberales, que revindican la independencia de su nación por divertimento; que los catalanes de pura cepa son clasistas, racistas y excluyentes, que no han permitido ni permitirán la integración de los emigrantes. Desde luego, nada más lejos de la realidad social catalana.

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