“Aquí hay mafia. Lo que quieren es arrebatarnos el negocio”, explica uno de los comerciantes de Punta Ballena, una de las zonas de la isla de Mallorca “más conflictivas y peligrosas”. Quise indagar más en la problemática y me percaté que este punto de Magalufes mucho más que turismo de borrachera, tal y como muestran los medios nacionales e internacionales.

Mi intención era hablar de una zona que ha sido portada en multitud de medios y encontrar la otra cara. Trato de buscar qué puede ofrecer Magaluf más allá de lo que todos conocemos pero no encuentro nada que me llame la atención. Me paseo por Punta Ballena cuando son las 12 de la mañana, me acerco a comerciantes, vecinos y policía pero no saco nada en claro.

Durante el día se despierta tranquila, es familiar y cuenta con una playa limpia y enorme. No hay ni follones ni ruidos. Pero cuando cae la noche, Punta Ballena sufre una transformación de 360 grados. Hacia las 11 de la noche, francamente, me escandalizalo que mis ojos ven. Un joven, apenas cumplidos los 20 años, que se desmaya en plena calle y nadie hace absolutamente nada por ayudarlo. Es una situación alarmante. Sin embargo, los vecinosde la zona están más que acostumbrados. “Esto ha sucedido toda la vida. Lo que pasa es que las redes sociales lo han dado a conocer”, me explica uno de ellos. “Es una vergüenza y no recomiendo a nadie que venga. Lo más escandaloso que he visto ha sido a un chico con un cuchillo en mano que perseguía a otro, quien había violado a su amiga en la puerta de una discoteca”, prosigue.

Confiesa que su hija de 24 años tiene miedo a coger el bus a las 11 de la noche.

Pero yo he visto a familias y jóvenes españoles que están de vacaciones aquí. No todos son ingleses. “Sí, aparte de ingleses hay españoles, portugueses e italianos pero a muchos les han amargado las vacaciones porque la agencia de viajes lo vende como un lugar para divertirse y no dicen que aquí violan a gente”, añade otro de los comerciantes de Punta Ballena.

Se palpa una sensación de inmenso miedo entre los dueños de los locales y negocios. Tanto es así que no he conseguido ninguna declaración con nombre ni apellidos ni tampoco de los trabajadores de Protección Civil. “Los hoteleros nos están machacando con el Todo Incluido, es decir, los turistas pueden adquirirlo todo en el hotel.

Incluso venden el paquete de tabaco por 8 euros y los jóvenes se lo compran”, me empieza a contar.

En esta línea, según uno de los propietarios de un bar de Punta Ballena, “los turistas no consumen por la noche ya que tienen todo lo que necesitan dentro del hotel. Sólo vienen a utilizar el baño”.

Pero los hoteleros no sólo están llevando a cabo esta estrategia para trasladar Punta Ballena dentro de sus establecimientos, sino que también la policía está implicada. “No multan sólo a los que beben en la vía pública. El otro día vi a un policía que llamaba la atención a un turista por estar comiendo un bocata en la calle”, comenta. Y, por si fuera poco, el Bulevar de Magaluf se está remodelando al lado de las grandes cadenas hoteleras.

“Es muy difícil ganar la guerra si a los hoteles les ampara la ley. Los tiqueteros que trabajan para ellos venden entradas a turistas que no están alojados para que disfruten de sus espectáculos, algo que es ilegal. Tampoco está permitido que haya ocho personas en una habitación”, se desahoga.

Nadie quiere acabar con el negocio. Los hoteleros luchan para quedárselo, no para cambiar el modelo de turismo de borrachera que hoy en día existe y que existirá siempre.

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