Saludos. El ministro de economía del Partido Popular vigente en el poder alaba el gran esfuerzo económico que ha realizado España directamente y por extensión todos los españoles, digno es de encomio y se estudiará en el futuro en los libros de historial.

"España ya no es un enfermo de la Unión Europea, ahora es parte de la solución." ha dicho Luis de Guindos.

Sin duda todo se debe al análisis de The Economist que subraya que España crecerá en el año 2015 un 3, 3 por ciento.

También se felicita De Guindos por los 26 meses seguidos de creación de empleo en España.

A todo eso hay que sumar que la creación de más de medio millón de puestos de trabajo ha sido posible esta legislatura cómo prometió Mariano Rajoy, presidente actual de España. Está por ver que ahora se puedan crear otro medio millón más.

Es cierto que ha habido crecimiento en España cómo no podía ser de otra manera después de que se destruyeran por la crisis más de un millón de empresas y se perdieran 750.000 puestos de trabajo.

Evidentemente el daño causado por la crisis fue tal que la recuperación por pequeña que sea implica crecimiento, aquí el problema estriba en que al haber retornado al mercado laboral aquellos que habían perdido su puesto de trabajo al inicio de la crisis se dan cuenta de que cobran al menos un treinta por ciento menos: ha habido una devaluación salarial y la creación de empleo cuando menos ha sido precario, cómo denuncian los sindicatos y temporal y por horas. 

Sin embargo es oportuno relatar que el esfuerzo que hizo España y su gobierno ha sido encomiable a la hora de la recuperación, el problema es que esa recuperación, cual si de una especie de ajuste mágico se tratara, ha venido acompañada de precariedad laboral y bajada de salarios.

Esta nueva regulación laboral se hace para poder competir con China en última instancia, para poder competir con los asiáticos debemos trabajar y rendir y cobrar cómo los asiáticos, de ahí la devaluación salarial. Este es un proceso supranacional que obedece a directrices del FMI e instancias más altas--se trata de ser más competitivos a nivel mundial-- no pertenece a la voluntad de los políticos ni de los gobernantes, se trata de una nueva ordenación social que obedece a un fin reglado, de hecho la regulación laboral fue impuesta por intereses supranacionales y quizás por el interés de los oligopolios.

Pero nadie le puede quitar la razón a Luis de Guindos, España ha hecho un gran esfuerzo

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