En el acto de proclamación de Pedro Sánchez como candidato a la Presidencia del Gobierno de España por el PSOE, quien pronunció el discurso que más enardeció los ánimos de los asistentes no fue precisamente el candidato proclamado, sino Javier Fernández, presidente del Principado de Asturias, que ejercía de telonero del acto por ser el único presidente socialista de una comunidad autónoma en la anterior legislatura.

Además, el PSOE había sido el partido más votado en las elecciones del 24 M en Asturias y era más que probable que Javier Fernández revalidara la Presidencia, con el apoyo de las otras fuerzas de izquierdas que habían obtenido representación parlamentaria en Asturias., con más votos que la suma de los votos de los partidos de derechas.

El enérgico discurso del presidente asturiano en el acto de proclamación de Pedro Sánchez estuvo centrado en la proclamación del PSOE como partido inequívocamente de izquierdas y en la explicación de lo que, según Fernández y el PSOE, es ser de izquierdas. No obstante, si hay una región española tradicional feudo y referente de la izquierda, desde aquel Octubre de 1934 en que los mineros y obreros asturianos protagonizaron una revolución que debió ser sofocada por la fuerza de las armas del ejército, es precisamente Asturias.

Sin embargo, contra todo pronóstico, la última comunidad en tener presidente tras las elecciones del 24M ha sido Asturias. Tras dos votaciones fallidas, Javier Fernández ha sido proclamado, en tercera votación, con los votos del PSOE y de I.U.

(que los había negado en las dos anteriores votaciones) y la amenaza de Podemos, hasta el mismo momento de la votación, de incluso votar al PP para impedir la elección de Fernández.

Es evidente que a las relaciones de amor/odio de PSOE e I.U., siempre condenados a entenderse para evitar gobiernos de derechas al mismo tiempo que competidores por un número importante de votantes que votan o PSOE o IU, ahora hay que añadir el fenómeno Podemos, que aunque en los últimos tiempos Pablo Iglesias trate de renegar cada vez más de la definición como organización de izquierdas ya que (según él) "la izquierda no gana elecciones", es innegable que está en un claro proceso de "opa hostil" con respecto a I.U.

(muy similar al protagonizado por Ciudadanos con respecto a UPYD) y que además no deja de llamar a los "socialistas de buena fe, porque (dice Iglesias) votar hoy socialista es votar Podemos".

El de Asturias no ha sido el primer desencuentro entre los partidos de izquierdas que ha estado a punto de dar el gobierno de una comunidad al PP a pesar de ser mayoritarios en votos los partidos de izquierda.

Antes del 24 M. Andalucía estuvo meses sin poder elegir presidenta a la socialista Susana Díaz, además de que las elecciones andaluzas habían tenido que adelantarse por la ruptura del pacto de gobierno entre PSOE e I.U. y al final, Susana Díaz es presidenta andaluza sólo gracias al apoyo de Ciudadanos, no de Podemos ni de I.U.. Y también podemos recordar cómo en la anterior legislatura IU permitió que el PP gobernase Extremadura por no apoyar el socialista Fernández Varas.

Es evidente que estamos en un tiempo político nuevo, que este año 2015 se van a redefinir las fuerzas políticas en España. El panorama en el centro y la derecha parece más o menos claro. Ciudadanos y PP ocuparán y mantendrán sus espacios respectivos en democrática competencia electoral.

Sin embargo, la guerra en la izquierda se vislumbra cruenta. Habrá que ver quién sobrevive

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