Europa ha vivido unas últimas semanas llenas de inquietud, Grecia ha puesto en jaque a la Unión Europea e incluso tuvo un referéndum donde el pueblo apoyó a Tsipras con un porcentaje bastante alto. Todo esto sirvió para dar una sensación de desafío aún mayor en la causa griega, que no era otra que intentar decir "no" a los recortes que desde Bruselas querían imponer a una población ya de por sí bastante castigada.

Pasó una semana y al final la valentía solo ha servido para retrasar una "operación" que se tendrá que producir, esto deja en mal lugar no solo al partido griego, que pese al ruido no ha conseguido nada positivo en estos meses de desencuentros con Europa.

Las consecuencias desconocemos cuales serán, ya que en el seno del propio partido del gobierno, hay sectores que no han aceptado de buen grado un acuerdo que más parece una imposición que había que aceptar sí o sí.

En España se ha vivido la incertidumbre griega con una mezcla entre dolor por la situación de un país mediterráneo como el nuestro y la necesidad de cumplir los dictados de Bruselas de un país que a nosotros también nos debe dinero. En lo político se ha podido sentir como una "foto" que los partidos españoles se han tomado al pie de la letra para hacer lecturas en su beneficio.

El principal damnificado de la derrota griega apunta a que será la formación de Pablo Iglesias, un hermanamiento que hizo de la causa griega casi la propia y que parece que llega a su fin con la sensación de que los acreedores y los mercados tienen un poder tan sumamente grande que parece ser difícil de parar por el gobierno de un país. Lo mismo ha dado que hubiese referéndum o que Varoufakis haya exasperado día tras día en las reuniones comunitarias, el resultado ha sido de derrota y ahora los griegos van a tener que soportarlo.

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Podemos

Extrapolando a España la situación, parece que afortunadamente no estamos tan mal como Grecia y los indicadores económicos parecen ser más favorables. Esto, pese a las injusticias que siguen existiendo puede que pesen en el subconsciente de los españoles, que preferían la seguridad a las luchas contra un gigante que parece tener todas las de ganar. La derrota de Grecia es el desencanto de los que creían que un pequeño país podía hacer que se cambiasen las cosas. La banca gana

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