Decía Rousseau que solo se representa lo que no está. Por ende, si se representa al pueblo, el pueblo no está. Estos días las negociaciones de Grecia y su situación actual nos han mostrado que a la troika y a los países del norte que aplican una anexión económica a los países del sur (o PIGS) les interesa que el pueblo no esté. Les interesa tener a capataces de sus intereses en los países que mediante la economía están conquistando. Nos enfrentamos a una evolución del imperialismo que rompe la democracia.

Tras 2500 años hemos de volver a la cuna de la democracia, hemos de volver a replantearnos su concepto, si ese concepto del poder del pueblo. Y es que el negar el derecho a decidir del pueblo griego niega etimológicamente la democracia. Parece que el pueblo solo sirve para alimentar al estado y a los intereses que tiene que pagar este, y en cambio, no sirve para decidir su futuro. Nos enfrentamos a una cuestión de concepto del pueblo, una cuestión de madurez.

Alemania y otros países del norte siguen empeñados en aplicar su modelo de recortes (no austeridad) para una recuperación económica.

Modelo que lleva aplicándose desde el inicio de la crisis económica y que no ha servido nada más que para recortar derechos y el estado de bienestar. Si bien es cierto que a Alemania le funciona ese sistema, ese sistema se aplica con un paradigma económico, político y social distinto.

Varios dirigentes europeos se empeñan en meter miedo al pueblo, tanto al pueblo griego como a otros países donde fuerzas similares a Syriza están subiendo políticamente.

Se empeñan en activar el mecanismo que más niega la razón, el miedo.

Tenemos las palabras de De Guindos "El pueblo griego pagará las consecuencias de un Referéndum", o las palabras de Jean-Claude Juncker (presidente de la Comisión europea) "No hay que suicidarse por tener miedo a la muerte, hay que votar que sí independientemente de la pregunta", convirtiendo el referéndum a un sí o no a Europa.

Puede ser comprensible que se critiquen las políticas de Syriza. Lo que no es comprensible, es esa doble vara de medir de los patrones de la Unión Europea, en la que se defiende la democracia cuando obedece a unos intereses y cuando no, es un "suicidio".

El gobierno de Grecia recibió poco más del 40% del sufragio por lo que decidir una cuestión importante no tendría porque acercarse a la postura del pueblo, por mucho de que esta cuestión debiera estar en el programa político de Syriza.

Ya que la situación no solo afecta a Grecia sino a todo el mundo, cabría cuestionarse cual es la validez del poder del pueblo ya que fuera de la democracia directa o indirecta nos encontramos que lo mas importante es como afecta a los mercados cada acción del gobierno. Por ejemplo tras el anuncio del referéndum en Grecia podemos ver que el Ibex 35 ha liderado el descenso de la bolsa con casi un 4% ya que la opinión del pueblo parece dar miedo.

Habríamos de plantearnos dos cuestiones básicas sobre la democracia actual que nos otorgan los sucesos Griegos. En primer lugar la cuestión representativa y en segundo lugar la cuestión de la soberanía frente a los mercados. Que cada quién plantee sus respuestas, pero eso sí, si no nos cuestionamos la democracia actual los siguientes países en caer bajo las faces del colonialismo moderno seremos nosotros, eso si es que no hemos caído ya.

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