Las comparaciones son odiosas, y máscuando muchos consideran que una persona es calcomanía de otra. Y no lo handicho ni uno ni dos, sino varios programas de televisión y publicacionesescritas, que han comparado al candidato socialista a la presidencia del Gobierno,Pedro Sánchez, con el actual presidente de los EEUU, Barack Obama.

Un escenario, el de su discurso, que se haprestado a numerosas comparaciones con la campaña electoral que habría llevadoel primer presidente negro de Norteamérica. Con la bandera de España, de la que históricamente ha hecho siempre másuso la derecha, como inmenso telón defondo, y enfundado con traje y corbata, aunque su estilo suele ser más conel primer botón de la camisa desabrochado, Sánchez hizo gala de un discursodonde destacaba la figura del ‘hombre de familia’.

De esta manera, incluyó en su exposiciónel papel de su propia familia como pilar que sustenta su vida. Una imagen muy americana, en la que laesposa del presidente termina estando igual o incluso más implicado en asuntosde gobierno que él mismo. Se dejó de lado el papel secundario que han tenidootras mujeres de presidentes, como Sonsoles Espinosa (mujer de Zapatero) oElvira Fernández (de Rajoy), prácticamente desconocidas ante las cámaras. En elcaso de Sánchez, Begoña Gómez, quiensubió también al escenario para abrazar a su marido, se ha convertido en la nueva Michelle Obama.

El presidente de Estados Unidos hizotambién algo revolucionario durante su campaña, lo que seguramente terminó desumarle los puntos que le darían la victoria, y fue acercarse a todas laspoblaciones que se tenían olvidadas y a las que nunca valoraron otroscandidatos. Obama fue pidiendo el voto casapor casa y eso puso la balanza de su lado. Sánchez aún no ha comenzado apatearse los rincones más recónditos de España, pero ya ha hecho su desfile porvarios programas televisivos, como Sálvame,para llegar también a esa audiencia ¿olvidada?

Después de todas estas similitudes, es una pena que los de Podemos se le hayan adelantado alcastellanizar el slogan que tan famoso hizo a Obama y que tanto caló en lasociedad estadounidense, 'Yes we can';pero ahí el partido de Pablo Iglesias, alias ‘el de la coleta’, estuvo másrápido al entonar el grito popular antes que los socialistas: 'Sí se puede'.

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