Los resultados de las recientes elecciones municipales y autonómicas han modificado sustancialmente la composición de las instituciones públicas españolas. Podemos y Ciudadanos, dos formaciones políticas de nueva creación, han sido capaces de ganarse la confianza de millones de personas y romper con la tradicional estructura bipartidista. Hoy, los representantes de estas dos opciones ocupan las alcaldías de algunas de las capitales más significativas.

En otros casos, los pactos de gobierno o los acuerdos de gobernabilidad han posibilitado la alternancia en el poder de los partidos mayoritarios.

El profesor de Antropología Social de la Universidad de Córdoba, José María Manjavacas, lleva años dedicado a la investigación de los movimientos sociales y a las formas de profundización en la democracia. Para este académico, coordinador de la unidad de investigación Etnocórdoba Estudios Socioculturales, que a principios de junio celebró unas jornadas bajo el título "INDIGNACIÓN, ORGANIZACIÓN, ACCIÓN.

Respuestas sociales ante el proceso de retroceso democrático", "nos encontramos en un momento apasionante y de posibles cambios de envergadura". Habla, incluso, de "una segunda Transición", opinión que comparte con varios estudiosos en la materia.

Para Manjavacas, lo que está ocurriendo, "no es nuevo", sino que tiene sus antecedentes "en la década de los 90, con el desarrollo de los novísimos movimientos sociales, como los ecologistas, los antimilitaristas o el auge del feminismo", nacidos del descontento social.

Todo eso fue gestando unas redes de activismo que con el desarrollo de la crisis económica que comenzó a mediados de 2000 "dio origen a los movimientos de las plazas, el 15M, los indignados…". Y eso "revolucionó el panorama", ya que logró "que sectores muy importantes de una generación tomaran partido en la arena sociopolítica, algo que no ocurría en España, de esa forma tan contundente, desde los 70".

El profesor universitario explica que parte de esos movimientos han derivado "en unas opciones políticas no exactamente partidistas, sino en unas nuevas organizaciones, plataformas, agrupaciones políticas, que nos están situando ante un momento de cambio de ciclo".

En este sentido, señala que la denominación de esta etapa como "segunda Transición" es un término acertado, "porque todo parece indicar que el pacto de la reforma del 78 hace agua por todas partes" y que "el modelo partitocrático partidista parece que cae, ya que hay mucha sociedad y mucha acción política más allá de los límites de los partidos políticos, donde gente muy capaz, con conocimiento y dedicación muy voluntariosa y altruista está generando alternativas".

¿Pero que nos espera a partir de ahora con este cambio de de ciclo?.Para el profesor de la Universidad de Córdoba "está por ver". Subraya que "posiblemente entremos en un período de mayor gobierno con la ciudadanía, concretamente en los espacios locales", donde la acción de gobierno, como todas, "es algo muy complejo".

A pesar de todo defiende la independencia de los movimientos sociales, porque "no todo se debe desplazar al ámbito de lo político y lo institucional".

"Creo que el tejido asociativo, que hoy en día en España es impresionante y muy diverso, debe seguir actuando de manera autónoma".

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