El lunes todos los periódicos abrían con la misma noticia: la declaración de corralito en Grecia. Pese a que los griegos podrán operar con sus tarjetas de crédito por Internet, el gobierno de Syriza ha limitado la cantidad de efectivo que cada ciudadano podrá extraer del cajero automático, que queda limitado a 60 euros al día.

La situación de Grecia frente a la situación de impago de sus obligaciones que podría afrontar con el FMI abre un nuevo ciclo en la historia de Europa.

La fuga de capitales que ha ocurrido en Grecia desde el inicio de la crisis se había venido compensando con la inyección de liquidez que el BCE hacía a las entidades financieras griegas. Las restricciones al efectivo se han tomado como respuesta a la negativa del Banco Central Europeo de continuar inyectando liquidez en los bancos griegos, por lo que muchos bancos amanecieron hoy con clientes queriendo retirar sus ahorros, ante la duda de si Grecia podrá continuar en la moneda única.

Grecia afronta una difícil situacion económica desde que comenzaron las políticas de ajuste. La declaración de un referéndum por parte del gobierno griego ha sido vista como un desafío a las políticas de austeridad por parte de la Troika, lo que ha originado el cierre del grifo de liquidez por parte del Banco Central Europeo. Sin embargo, con la salida del Euro Grecia afrontaría un difícil escenario.

El panorama es similar al que se presentó a muchos países de Latinoamérica en la última década del siglo XX, a causa de los problemas de deuda externa que también venían arrastrando históricamente. En Ecuador, la deuda, que escaló hasta suponer un 136,5% de la RNB en 1999, trajo consigo una fuerte crisis económica que hizo descender su PIB per cápita casi a la mitad (de 2323,56 dólares en 1998 a 1462,32 en el año 2000, según datos del Banco Mundial) La deuda de Grecia en 2014 alcanzó un 177% del PIB, según datosmacro.com, y Estados Unidos ya ha abogado por una quita de la misma, ante la imposibilidad de pagar el monto total.



Grecia se enfrenta a una disyuntiva: en el caso de que el referéndum diga sí a las medidas de austeridad, significaría la caída del gobierno de Syriza. En el caso de ganar el no, se abre un complejo panorama cuyo horizonte más plausible es la salida de Grecia del Euro. El próximo domingo 5 de julio los griegos decidirán con su voto el destino de Grecia.

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