Para comenzar, simplemente explicar que este escritor es de los que piensan que la política española necesita un cambio profundo. Pero permítanme aclarar que cuando nos referimos a un cambio no estamos hablando de un cambio hacía la derecha o la izquierda, sino simplemente a un CAMBIO con mayúsculas.

Entre estos cambios podríamos incluir precisamente eso, evitar que todo tenga que ser blanco o negro, azul o rojo, derecha o izquierda, etcétera, etcétera. Muchos de los españoles pensamos que la verdad absoluta o el patrimonio de lo correcto no están en un bando ni en el otro y soñamos porque en nuestras instituciones se gobierne para los ciudadanos de este país y no sólo para los intereses individuales de los partidos políticos.

Como decía Martin Luther King, y perdonen por la arrogancia de la comparativa, uno día soñamos en que los políticos no van a votar que NO simplemente porque la idea ha sido planteada por el partido opositor y que los acuerdos entre los partidos no sean simplemente por imperativo del número de votos que acumulen, si no más bien porque libremente son capaces de entender el término medio que necesita el país y sus gentes.

La verdad, es que somos capaces de entender porque, aquellos partidos que aún no han tenido protagonismo político, como Podemos y Ciudadanos, hacen una crítica feroz a aquellos que nos llevan gobernando durante décadas, no le falta razón a Pablo Iglesias cuando abiertamente declara en una entrevista a 20 minutos que "en el Partido Popular son ladrones y corruptos, las cosas como son".

Sin embargo, tampoco le faltaría razón si en esta misma frase cambiara las siglas del PP por las del PSOE, pues esta última organización política también ha hecho gala de llevarse nuestro dinero público a espuertas, y si no dense una vuelta por Andalucía o atraviesen una de las puertas del "Ministerio del tiempo" y aparezcan en la época donde ostentaban el poder.

Sin embargo, las críticas de Pablo Iglesias u otros miembros de su partido a Ciudadanos y a Albert Rivera hemos de reconocer que no las entendemos. Si con estas críticas, acusando a la formación de Ciudadanos de estar cerca de PP, lo que quieren es que otro partido no se coma el pastel de votos que se tienen que repartir, entonces ¿no está Podemos actuando igual que cualquier otro partido político de los que ya conocemos?

Si, por otro lado, lo que pretende Podemos es negar que hay habitantes de este país que piensan en un cambio un poco más a la derecha que lo que ellos proponen, entonces están otra vez entrando en el juego de que todo es derechas o izquierdas y que los ciudadanos de a pie, y que nunca se han apuntado a un partido político, precisamente por eso, por no ser ni de izquierdas o de derechas, no existen.

¿No sería más lógico y aséptico que estas nuevas formaciones políticas apostaran por adecentar el local, restaurar la decencia en nuestras instituciones políticas y propusieran un cambio de consenso en que aunque seas de derechas o de izquierdas no tengas que sufrir la corrupción y la dictadura de uno u otro bando que, a la postre, ocasionan las mayorías absolutas?

Pues aunque ya les dije que creemos que este país necesita un cambio, no creeremos en ese cambio hasta que Podemos o Ciudadanos, o cualquier otra nueva organización política, no empiece a actuar de una forma distinta.

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