La banca, los principales medios de comunicación, las grandes empresas y Gobierno, pierden la partida haciendo trampa y con un as en la manga que no van a sacar, porque de nada les sirve.

La apuesta por una economía especulativa de nuestro gobierno como camino más cómodo y rápido para apuntalar su estatus, les ha llevado a legislar para la gran empresa y a dar dinero público a los bancos para especular y saquear a la pequeña empresa y al autónomo. Vaciando las arcas públicas, desmantelando el estado del bienestar y diezmando a la clase media. La reforma laboral crea una situación de miseria que para el gobierno es eficaz como espada de Damocles que pende sobre la abatida clase media.

Lo grave es que la apuesta perdedora, la ha realizado la banca con un dinero que no es suyo. El gobierno de Mariano Rajoy capituló ante la Sra. Merkel para que la economía y los bancos Alemanes afrontasen las elecciones federales de finales del 2013 con las cuentas saneadas.

Para ello el BCE inyectó en torno a los 40.000 millones de € solo en intereses en la banca privada española en colaboración con el banco de España con lo que se garantizó el pago de la deuda a los bancos alemanes y convirtieron la deuda privada de la banca de nuestro país en deuda pública de todos los españoles, en una operación a la que solo le cabe su revisión.

Posteriormente la banca ha recibido otra inyección de miles de millones del ente europeo con el aval del Estado Español como fondo de rescate bancario del que a día de hoy, los bancos apenas han devuelto el 5%; sin embargo han publicado beneficios de miles de millones de € y han pagado menos de un 3% de impuestos sobre los beneficios en lo que representa otra infamia a nuestro sistema.

En contrapartida, los bancos retiraron al inicio de la crisis los útiles financieros y negaron el crédito a nuestros pequeños empresarios provocándoles la asfixia económica y liquidando con ello a los únicos aportadores netos positivos a las arcas del estado.

España ha perdido cinco puestos en los cuatro últimos años en el ranking mundial de las primeras economías, pasando de la posición 9 a la 14, con lo que hemos de pensar que dentro del mismo contexto de crisis económica hay países que nos han adelantado, luego algo se ha tenido que hacer mal.

Nunca es tarde si la dicha es buena, España es país con recursos suficientes para salir adelante. Nuestro sistema está bien estructurado, el problema es cuando la gente aprovecha de forma innoble sus debilidades.

Nuestras leyes son justas y casi todas están actualizadas (a excepción de la ley electoral que necesita una reforma urgente para establecer una segunda vuelta y así evitar partidos bisagra, y listas abiertas para saber a quién votamos) el problema es su interpretación injusta en beneficio de insanos intereses y que instruidos por algunos jueces y profesionales del derecho, permite el estamento judicial.

La cuestión es si la nueva composición de gobierno va a identificar a los malos, que son los menos, y los pondrá ante los tribunales; o se va a dejar comprar, sea por falta de valentía o por prevaricación. La clave está en si habrá voluntad de buen gobierno y se dará pábulo a la experiencia para guiar nuestro futuro hacia una economía productiva capaz de mantener la estructura del estado, ofrecer un futuro laboral digno a nuestros jóvenes y cumplir los compromisos adquiridos con los trabajadores y empresarios que han construido el estado del bienestar y con él, recibirles en su jubilación.

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