El día 24 de mayo de 2015 será seguramente una fecha recordada en la historia de nuestra democracia. Algo se está moviendo en la sociedad… un cambio de mentalidad está llegando a las instituciones de nuestro país desde abajo. España está viviendo un complejo proceso de regeneración que comenzó en las calles con el 15-M y que se empieza a traducir en movimientos en las instituciones.

En las Elecciones del pasado domingo sucedió algo que algunos ya califican como una segunda transición. Se ha producido una fragmentación de los parlamentos autonómicos y ayuntamientos nunca antes vista.

El PP aun siendo la fuerza más votada en la mayoría de comunidades ha perdido la posibilidad de formar Gobierno en prácticamente todo el territorio, con alguna excepción como la asamblea de Madrid o el gobierno de Castilla y León.

El PSOE también pierde votos aunque muchos menos que el actual partido en el gobierno, pero sin duda la gran noticia es la irrupción de dos partidos de distinta ideología fruto de la demanda de regeneración democrática. La presión social que venía desde hace ya tiempo demandando un cambio ha penetrado de lleno en las instituciones desde distintas posiciones como Ciudadanos, Podemos o Compromis entre otros.

Actualmente el Partido Popular solo podría gobernar en las autonomías si llega a acuerdos con la formación de Albert Rivera, al igual que tendría que hacer el PSOE con Podemos. Por lo tanto nos enfrentamos a un futuro de pactos y de amplio debate que enriquecerá nuestra democracia.

También llama la atención el caso de los municipios, donde las candidaturas de unidad popular han dado un vuelco a los ayuntamientos de las principales ciudades como es el caso de Ahora Madrid con la juez Carmena, Ada Colau con Barcelona en comú, Compromis en Valencia o Zaragoza en común.

Estamos siendo testigos como las demandas de la ciudadanía organizándose en partidos según su ideología han llegado a las instituciones para regenerarlas. Los partidos tradicionales acabaran aceptando que las reglas del juego han cambiado y que hay que acabar con ciertos comportamientos poco ejemplares como la corrupción y con campañas basadas en atacar constantemente al adversario.

Esta es una de las mayores virtudes de la democracia, que una demanda que viene desde abajo, de la sociedad civil, pueda si se organiza correctamente llegar a cambiar la mentalidad de un país entero. Todos los partidos están obligados a entenderse y eso es imposible si como algunos pretenden se forma un pacto "de moderados" para evitar que las demandas expresadas en las urnas lleguen.

No hay que tener miedo a los cambios, las crisis como la que estamos viviendo nos muestran que algo no funciona así que no pretendamos salir de ellas haciendo lo mismo que hacemos siempre… y si más adelante descubrimos que este no era el camino… ¿Quién nos impide cambiarlo otra vez dentro de cuatro años?

Todas las crisis nos enseñan cosas, y tal vez, una de las primeras enseñanzas de esta es que hay otra forma de hacer las cosas, que no se puede seguir haciendo política con el clásico "y tu más...".

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