Si esto fuera "Kubala Moreno Manchón", la estimable serie televisiva de detectives privados de TV3, no sabemos si estarían de acuerdo sus tres miembros en hacer las escuchas como se han hecho, en el caso (real) que nos ocupa: el todavía no resuelto misterio de las escuchas en el restaurante barcelonés de La Camarga en julio de 2010, en donde la Presidenta del PPC, Alicia Sánchez Camacho, estuvo involucrada. Dudarían si aceptar el caso o decirle a ella que se busque otra agencia.

En la agencia de detectives Método 3, que hizo aquellas escuchas, cuando estalló el escándalo, algunos de sus miembros pasaron días en la cárcel.

Francisco Marco, director de Método 3, tuvo 45 policías en su agencia registrándolo todo, y en la Prensa podemos encontrar todo, descrito como en la mejor de las novelas policiacas, para estar en la moda, de Stieg Larsson.

El caso vuelve a salir por que Sánchez Camacho declaró en la Comisión de Fraudes del Parlament de Catalunya, dando su versión sobre aquello. Por supuesto, ella era inocente de todo. Según el diario Avui, Marco la ha acusado de "ser una mentirosa compulsiva". Jura que alguien del entorno profesional, no del personal, de la política del PPC acudió a la agencia y les encargó espiar y grabar una entrevista de ella en el restaurante con Victòria Álvarez, empresaria y expareja de uno de los hijos de Jordi Pujol involucrados en la trama de corrupción de la familia del ex President catalán.

Marco no quiere decir quién era la persona que les encargó aquello, "secreto profesional". Dice que si ella se querella contra ellos, "que lo haga. ¡Si lo que quiero es que se querelle! Así, todas las armas que tengo bajo secreto profesional me las abrirá para poder ir a un tribunal y así defenderme".

Y dijo él que ella sabía que se grabaría todo. Además, él dijo también, aunque sin indicar nombres, que nadie del PSC está involucrado en el encargo.

También dijo que Victòria Álvarez desconocía que se le grabara, y ha denunciado las presiones, detención y registro de la oficina incluidos, desde entonces.

Dijo asimismo por qué aceptó el acuerdo judicial para que Sánchez Camacho recibiera una indemnización de 80.000 € por "daños morales provocados por una intromisión ilegítima al honor". "Su honor valdrá 80.000 €, pero el mío vale mucho más", dijo tajante Marco. Una cantidad, por cierto, aun no cobrada por ella ni por Álvarez, que recibiría 50.000 €. Mientras, Victòria Álvarez, que también estuvo presente en la Comisión de Fraudes del Parlament por el caso Pujol, dijo que todo fue "un pacto secreto entre Sánchez Camacho y José Zaragoza [exsecretario de Organización del PSC]", acusándolos a ambos de lo que pasó.

Volviendo a Alicia Sánchez Camacho, su preparación de la entrevista-comida con Álvarez, su ejecución y posterior resultado final es digno de novela policiaca, según lo que ella misma contó a la Comisión.

Álvarez dice que el PP "quiso utilizar políticamente el caso, aunque ahora lo quiera esconder". Y dice que "la conversación está manipulada y alterada" (la que tratamos aquí y que se grabó en un disco compacto), que aceptó verse con ella "en un intento de colaborar en la campaña electoral del PP" contando lo que sabía sobre los tejemanejes del hijo de Pujol. La política lo anotó todo en cuatro folios y la envió a sus abogados para involucrar al hijo, pero por falta de pruebas se desestimó.

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